Archivos de la categoría ‘Frases célebres’

Peluquería

Publicado: 25 marzo 2015 en Asombroso, Frases célebres

Barrio Norte, guardia de una conocida clínica coqueta de la ciudad. Nochecita de sábado, entra una señora mayor muy rubia, muy atildada, muy prolija, de esas con papa en la boca, mucama con uniforme y modales de faiv-ocloc-tí. Se sienta derechita, manicura perfecta, maquillaje suave, perfumada. Una reina, ella.

Yo: -Buenas noches, señora, qué le anda pasando?

Señora rubia: -Buenas noches, doctora (carraspea). Mire, yo estoy aquí porque me he preocupado un poco por un síntoma que presenté, entonces hablé con un amigo de la familia, médico él, y me dijo que viniera urgente a la guardia. Y aquí me tiene.

Yo: -Ajá. Y cuál es el síntoma?

Señora rubia: -La peluca.

Yo, sin entender: -Cómo?

Señora rubia: -La peluca, doctora.

Yo, atónita: Peluca?? Qué pasa con la peluca? La del pelo??

Señora atildada: -La peluca, me preocupa. Eso que pasa cuando uno va de cuerpo y en vez de eso, ve sangre. Bastante sangre. Eso me pasó.

Yo, al borde de la carcajada: -Ahh, usted se refiere a la melena!!!! A la hemorragia digestiva!! El sangrado fue abundante? Y cómo se siente ahora?

Señora atildada: -Bueno, eso: melena, peluca…eso, qué sé yo. Me siento más o menos, un poco floja.

Yo: -Bueno, vamos a sacarle un poquito de sangre para ver si está anémica, y vamos a tener que hacer un par de estudios, para saber qué pasó, le parece bien?

Señora rubia: -Sí, doctora.

Yo: -Dígame…tiene hemorroides?

Señora rubia: -No! Nada, nada! 

Yo: -Segura? A veces el síntoma de las hemorroides puede ser prurito, o ardor, otras puede doler y…

Señora rubia, interrumpiendo: -Nada, doctora. De ahí, sana por completo.

Resulta que la señora no tuvo ni melena, ni peluca: apenas un sangradito relacionado con sus hemorroides crónicas, que detectó el endoscopista cuando le hizo la alta y la baja. Ella, ni una palabra.

De algunas cosas no se habla.

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Estadísticas paraguayas

Publicado: 26 septiembre 2009 en Asombroso, Cosas raras, Frases célebres

A los médicos nos gustan las estadísticas, son nuestra brújula al momento de hacer diagnósticos.  Y haciendo estadística, descubrí algo raro en los paraguayos. Parece ser que tienen alguna restricción idiomática o algún otro tipo de inconveniente para definir con precisión un período de tiempo determinado.

Por ejemplo, si a uno le duele la cabeza y el médico le pregunta desde cuándo, uno dirá: desde ayer, o  hace 3 días, o hace un mes.

Pero un paraguayo es distinto y contesta invariablemente: hace mucho. No importa cuál sea el síntoma o la gravedad potencial del mismo; siempre es hace mucho. Y cuando uno quiere especificar el período, porque por supuesto  resulta importante para llegar al diagnóstico, obtiene respuestas sorprendentes:

-Y, hace quince, veintidós  días.

-Hace dos, cinco años.

-Hace tres, quince días.

 

No logro entenderlo.

Guardia de hospital público, domingo, día de elecciones. Antes de tomar la guardia, me dirigí a cumplir mi obligación electoral, bien temprano, así después no tenía que dejar el trabajo.

Paciente norteño que ingresa al consultorio.

Médica: -Buen día, qué le anda pasando?

Paciente: -Es que anduve votando.

Médica: -Ajá. ¿Pero se sentía mal? ¿Qué pasó?

Paciente: -Pues eso, que voté.

Médica: -Síiii, yo también vengo de votar, así que los dos cumplimos con nuestra olbigación. Bueno, qué le pasa, entonces?

Paciente, sentado en la camilla: -…

Médica: -Empecemos otra vez. ¿Qué es lo que siente?

Paciente, algo desconcertado: -Doctora, que estuve votando!

Médica, algo impaciente: -Sí, sí, yo también, pero qué tiene que ver? ¿Le hizo mal votar?

Paciente: -Es que voté algo amarillo.

Médica, empezando a sospechar: -¿Algo amarillo??

Paciente: -Sí, con dolor acá, en la panza. Y voté todita la comida .

Médica: Ahhh…bueno, ahora así.

 

O sea, el señor botó. Así le dicen a la acción de vomitar en el norte.

Nada grave, solamente una indigestión en un día electoral.

Pareja de pacientes norteños, alrededor de 60 años. Ella evidencia una marcada dificultad de expresión. Su marido la ayuda a explicarme lo que le estaba pasando.

Mujer: -Todo mal, todo roto.

Médica: -Ajá.

Mujer, elevando el tono: -Duelen huesos. Nerrrrrvios!!!

Médica: -Mmm…¿y desde cuándo le pasa eso?

Mujer, mirando al marido y con evidente fastidio: -Siempre. Mucho.

Médica: -¿Y dónde es que le duele?

Mujer, perdiendo la paciencia: -Todooooo!!!

Médica: -Bueno, no se ponga así. Necesito hacerle unas preguntas para entender qué le pasa.

Mujer, gritando: -Dije todo, duele ahí!!!

El marido acota: -Mire doctora, por ahí yo le explico mejor. Ella está nerviosa, llora, se aburre, le arden los huesos de la mente entre las comidas.

Médica (ay dios mío): – Pero necesito saber si eso le pasa en algún momento en especial, si es de hace una semana o 5 años…

Mujer,  enojada: -No bueno esto. Malo, maaaaaaalo. Duele. DUELEEEEE!!!

Médica: -Vamos a revisarla un poco, señora.

La mujer no quiere saber nada. No quiere que la toque ni que la ausculte.

Miro al marido con desesperación.

Marido: -Yo le resumo los hechos: mi señora está en descomposición total.

Sabias palabras.

Publicado: 11 mayo 2009 en Frases célebres

“El médico es el profesional al que llamamos para que confirme el diagnóstico que previamente nos hemos hecho.
Si coincide con nosotros, nos preguntamos porque lo hemos
llamado;  si no coincide, dudamos de su valor.
Si nos receta algo, pensamos que es mejor que el organismo se defienda solo.
Si no nos receta, pensamos cómo es que se nos va a pasar la enfermedad.
Cuando nos curamos, nos enorgullecemos de nuestra naturaleza.
Cuando nos empeoramos, maldecimos la torpeza del médico.
Si el médico es joven, decimos que no puede tener experiencia. Si es viejo, que no debe estar actualizado.
Si sabemos que va al teatro, que no se da tiempo para estudiar.
Si no sabe nada de teatro, que es un unilateral que desconoce la vida.
Si se viste bien, que quiere nuestro dinero para lujos.
Si se viste mal, que no trabaja porque no sabe nada.
Si viene varias veces, pensamos que acrecienta las visitas porque quiere
aumentar sus honorarios.
Si viene pocas, que abandona al enfermo.
Si nos explica lo que tenemos, que nos quiere sugestionar.
Si no nos explica, que no nos considera suficientemente inteligentes para entenderlo.
Si nos atiende enseguida, creemos que no tiene pacientes.
Si nos hace esperar, que no tiene método.
Si nos da el diagnostico de inmediato, que nuestro caso es fácil.
Si tarda en dárnoslo, que carece de ojo clínico.

El médico es el máximo pretexto de nuestra disconformidad.”

Dr. Florencio Escardó.

Las cosas que hay que escuchar

Publicado: 21 febrero 2009 en Frases célebres

Estoy erupcionando (creo que el señor tenía gastritis, pero no me supo decir otros síntomas).

Me parece que tengo diarrea, cago diez veces por día (finísimo).

Me andan mal las órbitas (van a chocar los planetas, seguro).

La pija no se me para más (no se anda con eufemismos, el tipo).

Yo tengo la diabetis pero no tomo los remedios porque ando bárbaro y no siento nada (glucemia del momento de la consulta 422 mg%: una bomba de tiempo).

Doctora, ¿a usted le apasiona un tanto leer? (sí, un tanto nomás).

Estoy todo desarreglado (paciente con una infernal cantidad  de  síntomas, imposibles de condensar en un síndrome).

Vengo porque tengo un compañero enfermo (el compañero era un testículo, aclaro).

Alerta meteorológico

Publicado: 21 agosto 2008 en Frases célebres

Cincuentona seria, teñida de rubio, con cara de Sociedad Rural. Entra al consultorio con paso cortito, da un buen día seco y marcial, y con voz firme dice:

-Lo mío es simple, doctora: sólo quiero una derivación al gastroenterólogo.

-¿Por qué quiere que la derive? ¿Qué le anda pasando?

La paciente frota despacio su mano abierta por el abdomen, haciendo círculos amplios, y dice:

-Tengo meteorologismo.

Prefiero un valiente “estoy llena de pedos”, antes que escuchar a una copetuda pseudo-erudita decir semejante sandez.
Pero andá a mirar el Weather Channel, querés.