Archivos de la categoría ‘Cosas raras’

Largo el tratamiento

Publicado: 3 agosto 2015 en Asombroso, Cosas raras
Etiquetas:

Señora de unos 50 años, gordita, rozagante. Consulta para saber si debe seguir tomando el antiespasmódico que le indicó otro médico.

Médica: -Dígame, por qué le habían indicado este remedio?

Señora: -Ah, yo creo que por un dolor acá, en la tripa (y se agarra el abdomen).

Médica: -Ajá, y usted ya está bien?

Señora: -Sí, doctora, perfectamente.

Médica: -Y cuándo fue esto?

Señora, pensativa: -Hace un tiempo ya.

Médica (mmm…): -Y lo sigue tomando al remedio?

Señora: -Siiii…yo cumplo todo lo que me dice el doctor. Pero él ahora está de viaje, por eso es que vengo a preguntarle a usted si ya puedo parar de tomarlo. Tengo acá la indicación que me dio el doctor, vea…

Y la señora me alcanza un papelito todo ajado, que me cuesta leer, y que dice: “1 comprimido cada 8 hs por 3 o 4 días”.

Médica: -Bueno, acá dice 3 o 4 días, si ya pasó el dolor y se siente bien, puede dejar de tomarlo.

Señora, seria: -Cómo que 3 o 4 días?

Médica: -Sí, dice eso el papel del doctor que la vio, 3 o 4 días. Listo, si se siente bien…

Señora, compungida: -Ay, doctora…

Médica: -Sí? Qué pasa?

Señora, pálida y con los ojos muy redondos: -Ay, doctora…pero qué malentendido…qué equivocación…

Médica: -Pero por qué? Qué le pasa? 

Señora:-Es que yo…ay…está segura, doctora, de que dice eso?

Médica: -Sí, señora. Segura.

Señora: -Es que yo entendí 304 días. Voy por el día 300, por eso vine…para saber si ya lo dejaba al remedio, me faltaban 4 días…

La señora se clavó una Buscapina cada 8 horas durante 8 meses. Y no le pasó nada. 

El cuerpo humano es muy resistente.

Anuncios

Acá nomás

Publicado: 3 agosto 2015 en Asombroso, Cosas raras
Etiquetas:

Consulta de control en centro de salud barrial. Paciente de 40 años, varón. Le pregunto por los resultados de los análisis, me dice que los dejó en su casa. Y quiere ir a buscarlos.

Señor: -Voy a mi casa y vuelvo, dotorita…

Médica: -Ehh, bueno, lo espero…estará de vuelta en media hora?

Señor: -Ah, media hora no sé, tengo que tomar el omnibus…

Médica: -Pero usted no vive en el barrio?

Señor: -Sí, dotorita.

Médica: -Y entonces, dónde están sus resultados?

Señor: -Están en mi casa, dotorita.

Médica: -No entiendo, su casa está acá, no es cierto? Vive acá, en este barrio?

Señor: -Allá, dotorita.

Médica, inspirando profundamente: -Allá DÓNDE??

Señor: -Pues en Bolivia, dotorita, ahí están mis papeles.

Centro de Salud, secretaria de vacaciones. Era necesario reprogramar un par de turnos de la agenda; busco los números telefónicos y llamo. 

Médica: -Hablo con la casa del señor Oscar Benegas? 

-Sí (voz de mujer)

Médica: -Buenas tardes, señora; podría pasarme con el señor Oscar?

Mujer al teléfono: -No está.

Médica: -Ah, bueno; cuándo podría llamarlo?

Mujer al teléfono, mosqueada: -Por qué, no me puede decir a mí?

Médica: -Sí, señora, como poder, puedo; pero preferiría hablar con el señor que sacó el turno en esta salita…

Mujer al teléfono: -Pero yo soy la esposa, me puede decir a mí.

Médica: -Está bien, señora, no hay problema. Su esposo sacó un turno para mañana, pero resulta que…

Mujer al teléfono, interrumpiendo: -Para mañana adónde?

Médica: -En la salita de la calle Elcano, señora…

Mujer al teléfono: -Quéeee?? Pirovano? En el Pirovano es el turno??

Médica: -Eh? No, señora, Pirovano no, dije Elc… 

Señora al teléfono: -Ay no! Yo no quiero que se atienda en el Pirovano, ahí me mataron a tres familiares y a muchos vecinos, el Pirovano noooooooo!!!! No no y NOOOOOOOOOO!!!

Médica: -Señora, no. Nada de Pirovano nada, NADA, entiende? La llamo de la salita de la calle Elcano, para cambiar un turno!!

Señora al teléfono: -Ahhh, el turno de los serenos? Pero él ya trabajó anoche, no le toca! No sabe cómo llegó, todo cansado….Y yo no voy a permitir que lo exploten, me escucha?? No lo voy a permitir, porque él es muy bueno pero a mí no me van a tomar de tonta, qué se creen?? Pero qué se creen, digamé!??

En fin. El señor Benegas habrá ido al día siguiente a la salita de Elcano, o al trabajo de sereno, no sé. Lo que es seguro es que al Pirovano, no fue.

 

Señora de mediana edad, ansiosa, se sienta y en seguida empieza a parlotear. Mi táctica es dejar que el paciente se explaye (bueno, un poco) y ver qué información valiosa puedo obtener de ahí; si la cháchara se vuelve excesiva o es francamente inútil, corto y hago preguntas puntuales que me ayuden al diagnóstico.

A esta señora la dejé hablar, porque se la veía angustiada.

Paciente: -Doctora, vengo porque estoy muy preocupada, usted vio que hay tantas enfermedades raras, nuevas, con síntomas graves…

Yo: -Sí. Usted a qué se refiere, exactamente?

Paciente: -Ay, yo tengo miedo de todo. Por ejemplo, tengo miedo de contagiarme algo en el colectivo, y por eso tomo taxi, que es caro pero seguro. Bueno, eso si el taxista no es extranjero o algo así, porque de esos países viene cada cosa…

Yo: -Ajá. Pero usted qué siente? Por qué vino a la consulta?

Paciente: -Bueno…pasa que tengo miedo de tener la citronela.

Yo: -Citronela?

Paciente: -Citronela, sí.

Yo: -No.

Paciente: -Síiii doctora, la citronela esa, que da tos y enfermedad a los pulmones.

Yo: -Mmm…no. No hay una enfermedad llamada citronela, pero en cambio, sí hay un repelente con ese nombre.

Paciente: -Pero si es la citronela, mi hermana lo buscó en la interné. Es que una paloma vino a mi balcón y no se iba, seguro que estaba enferma, yo la espantaba y nada, ella volvía, la espantaba y volvía. Y así, horas. No sé por qué volvía. Y seguro que tenía citronela, igual que los loros.

Yo: -Psitacosis, señora. Lo que usted dice se llama psitacosis.

Paciente: -Ay dios mío, vio lo que le digo?? Tengo sicorosis!!!!

Superhéroes

Publicado: 13 febrero 2010 en Asombroso, Cosas raras

Guardia de sábado, madrugada. El clínico había  decidido descansar un rato, aprovechando que todo estaba bajo control,   que no había pacientes en espera, y que llevaba  veinte horas de laburo ininterrumpido, sin parar ni para comer.

A los diez minutos del merecido reposo, como no podía ser de otra manera, el enfermero llama al clínico: una urgencia.

-Pero no es una urgencia cualquiera, eh?- dice, y le guiña un ojo mientras sonríe.

El clínico de guardia camina por el pasillo larguísimo, con los párpados pegados de sueño, esquivando la luz de los tubos fluorescentes. Ruega que sea algo grave, así la descarga de adrenalina lo despabila. Que sea grave y que lo pueda resolver, claro, porque si no esa adrenalina saludable se transforma en miedo, en terror, en desesperación, en preguntas sin respuesta como dios mío por qué habré elegido esto o qué mierda hago ahora, solo y a esta hora.

En la sala de espera, despatarrado en una silla y durmiendo plácidamente, estaba Batman. Un Batman gordo, transpirado, desaliñado, con el traje arrugado, con la panza al aire. Sin el menor decoro, Batman roncaba.

El enfermero no mira a Batman, que se revuelve en la silla y se acomoda mejor. Sigue de largo, encara para la entrada de la guardia.

El clínico, completamente despierto, se queda mirando a Batman.

Clínico de guardia: -Pará, vos me llamaste por esto? ¿Por un gordo disfrazado que se durmió en la sala de espera?

Enfermero: -No, doctor. Lo llamé para que vea lo que hay en la cama uno.

El clínico entra, esquiva un resto de vómito en el piso, se acerca: una mujer duerme y también, ronca. Los brazos encima de la cabeza, la cabeza ladeada, una pierna cayendo de la cama sin sábanas. La mujer tiene unos cuarenta largos; rubia con las raíces crecidas, el pelo pegoteado, el labial desparramado en la cara brillante de sudor, la corona encajada en una ceja, el rimmel corrido. Tiene los brazaletes y todo, forrados  papel dorado, percudido y ajado.

Sí: es la Mujer Maravilla, borracha como una cuba.

Estadísticas paraguayas

Publicado: 26 septiembre 2009 en Asombroso, Cosas raras, Frases célebres

A los médicos nos gustan las estadísticas, son nuestra brújula al momento de hacer diagnósticos.  Y haciendo estadística, descubrí algo raro en los paraguayos. Parece ser que tienen alguna restricción idiomática o algún otro tipo de inconveniente para definir con precisión un período de tiempo determinado.

Por ejemplo, si a uno le duele la cabeza y el médico le pregunta desde cuándo, uno dirá: desde ayer, o  hace 3 días, o hace un mes.

Pero un paraguayo es distinto y contesta invariablemente: hace mucho. No importa cuál sea el síntoma o la gravedad potencial del mismo; siempre es hace mucho. Y cuando uno quiere especificar el período, porque por supuesto  resulta importante para llegar al diagnóstico, obtiene respuestas sorprendentes:

-Y, hace quince, veintidós  días.

-Hace dos, cinco años.

-Hace tres, quince días.

 

No logro entenderlo.

El que busca, encuentra

Publicado: 24 agosto 2009 en Asombroso, Cosas raras

Puede resultar  verdaderamente  entretenido chequear  a través de qué palabras o frases llegan algunos lectores a mi blog. Les dejo algunos ejemplos entrañables:

Por qué tengo venas rojas en los testículos

Se me incha detrás de la cabeza

Se puede tomar sertal en el embarazo?

Ramsay+certificado discapacidad

Sordera a alguna palabras

Ongos en la uña de la mano derecha pork

Lucia ladra puta

el mejor preservativo para ecografia

fraces medicas celebres

zanahoria preservativo

mala praxis viedocolonoscopía

me dejan porque tengo mal carácter

rubias pichonas

emanuel monteagudo

bolas en las piernas

todo mal un buen día

aburrimiento mortal

envase de impulse adentro

clinica privada busca reumatólogo

porque preguntan cuanto calzas

no es que te quiera pero ahi jueputa si

puras imagenes de problemas psicologico

 

bolas en las piernas

 

porque a los pacientes les gusta saber

 

mujer se cola un pepino enorme

 

cuando todo está mal voy a venir a hablar acá

No me digan que no son buenísimos.