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La chica ventaja

Publicado: 11 julio 2009 en Asombroso, Compañeros de trabajo

Carla usa minifalda cortita de jean aunque sea invierno, sin medias y con tacos. Carla se maquilla con mucho rosa y tiene las uñas larguísimas; se ríe todo el tiempo a las carcajadas y siempre, pero siempre tiene la boca llena: galletitas, chicles, bizcochos salados, lo que sea. Carla está entrada en carnes, usa la ropa dos talles más chicos  y seduce descaradamente a cualquier tipo que se le cruce, especialmente a los que ella, en su loca cabeza, considera que tienen algún tipo de poder.

En el trabajo, mi relación con Carla se limita al saludo de entrada y de salida (a veces).  Ella tiene la costumbre de mirarme con mala cara, y casi siempre la ignoro . Pero un par de días antes de esto que voy a contar, empezó a saludarme con más efusión, casi con  fervor digamos, y  me imaginé que se venía algún tipo de mangazo.

El caso es que ayer Carla vino al consultorio a manguearme un certificado. Un apto médico, me dijo; una pavadita así nomás. Pero como no es ninguna pavadita, le pedí un electrocardiograma, un hemograma, una orina completa, una placa de tórax, y le dije que cuando tuviera eso viniera que le hacía el examen físico. Yo sonreía mientras firmaba órdenes de labotario, porque sabía que lo bueno estaba por empezar.

Listo.

Carla: -Ehhh…todo esto??

Yo: -Sí.

Carla: -Es para un gimnasio nada más…yo creo que todo esto no hace falta…

Yo (y a mí qué mierda me importa lo que creas vos): -Mirá vos, yo creo que sí.

Carla: -No me podés firmar un papelito diciendo que estoy sana y listo?

Yo: -Decime, no querés firmarme un cheque en blanco, que total después yo le pongo un número cualquiera,  y lo cobro?

Carla: -Ay, Lu, qué graciosa sos…tenés un humor…pero daaale, no me firmás algo así nomás? Porque justo quería empezar el gimnasio, y con todo eso voy a tardar como un mes…

Yo: -Lucía.

Carla: -¿Qué?

Carla: -Lucía, que me llamo Lucía. Y no, no te firmo ningún certificado sin ver antes esos estudios.

Carla, haciendo pucheros: -Che, qué estricta! Te juro que estoy sanita sanita! Dale, si soy tu amiga…dale, dale, porfi, un papelito y listoooo…

Yo (ay, se me puso la piel de pollo seee, mi “amiga”): -Vos no sos sos mi amiga, ni mi familiar, ni siquiera sos mi paciente.  Y aunque fueras algo de todo eso, te pediría esos estudios igual.

Carla: -¿Pero tantas cosas hay que pedir? El año pasado, Nacho, tu compañero, me lo firmó así nomás, ni me revisó…y encima, yo vi a mi clínico hace dos días y me olvidé de pedírselo.

Yo: -Mirá, te pido esas cosas porque soy responsable y amo mi matrícula, entendés? Lo que hagan los demás me importa un pito. Y si te lo firmó el año pasado, y no querés hacerte todo esto, andá y pedíselo a él.

Carla, furibunda: -Ufa, qué mala onda. Espero que nunca necesites un favor mío…

Yo: -Son 50 pesos.

Carla, desencajada: -¿Quéee?

Yo: -Que son 50 pesos.

Carla: -¿Cómo? ¿Por qué???

Yo: -Porque aunque vos seas una bruta irrespetuosa y ventajera, este es mi trabajo. Y hace 15 minutos que me estás rompiendo las pelotas con tu bendito certificado. Así que son 50 pesos, que es lo que vale mi tiempo; y conste que te hago precio.

Yo no sé qué le pasó: se puso toda roja, dio media vuelta y pegó un portazo tremendo. Después escuché cómo le rezongaba a su jefe, cómo puchereaba, diciendo: es mala, es malaaaaaaaa.

 

Gente  así merece ser lapidada en una plaza.

 

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Enfermero botón

Publicado: 29 octubre 2008 en Compañeros de trabajo

Juárez me saca de quicio. Es uno de los enfermeros que comparte mi turno y me persigue por los pasillos del hospital soplándome la nuca, escupiendo galletita, preguntándome idioteces. Me interrumpe mientras hablo con los pacientes, me cuenta chismes vergonzosos y habla demasiado sobre su vida personal.

Mi vida se transforma en un infierno cuando lo tengo cerca.

Cuando dejo la guardia él se queda hasta el día siguiente, y en el medio siempre se las ingenia para llamarme por lo menos dos veces por cuestiones que él considera de lo más urgentes.

La última fue ayer a las once de la noche:

Yo: -¿Qué pasa, Juárez? Me fui hace media hora y estaba todo tranquilo…

Juárez: -Le dije al señor Forteza que se quedara lejos de Choque, porque a esos dos les veo intenciones poco santas.

Yo: -¿Qué?

Juárez: -Sí, se miran con cariño.

Yo: -¿Y me llamás para eso? ¿Vos enloqueciste??

Juárez:-Bueno, doctora, es que me parece que son medio raritos…

Yo: -Ahhh, ¿son verdes, tienen 4 brazos y antenas en la cabeza?

Juárez: -No, no, son medio homosesuales.

Yo: -¿Y qué carajo te importa??

Juárez: -Bueno, esto es un hospital, y…

Yo: -¿Pero a vos qué te importa? Decímelo, por favor: ¿sos del Opus Dei, acaso?

Juárez: -Ay, no, yo tengo otro gremio, cuál es el opudel? (no puede ser tan bruto)

Yo: -No importa. Dejá en paz a los pacientes que ya es bastante malo estar internado. ¿Me llamaste para eso??

Juárez: -Pero doctora, es importante, si hacen triqui triqui se alborota todo y este es un lugar que tiene que estar ordenado…

Yo: -Pero por dios del cielo, dejá tranquilos a los pacientes y dedicate a hacer tu laburo!!!

Juárez: -Bueno jefa, si pasa otra cosa la llamo.

Yo: -No soy tu jefa y no se te ocurra llamarme de nuevo, Juárez, que para eso está el médico de guardia!!

Juárez: -Usté anda muy nerviosa, doctora…

Llego al día siguiente y encuentro varias notas dirigidas a mí. Muchas notas. Están escritas en distintos papeles, con resaltador colorado y mucho subrayado, pegadas en la heladera de la medicación.

“El señor Garglione se precentó a noche y tenía un discurso disosiado y raro, pero no estaba pertenso” (ajá…pertenso)

“Cacchiuzo vino a pedir más antianalgésicos porque le duele el codo” (claro, tenía poco dolor y quería tener más)

“Tarragán no quizo enema” (lo entiendo perfectamente, yo tampoco querría)

“Forteza y Choque andan cariniosos entre sí” (y dale!!!)

“La diabetis de Marcos está mal, tenía 690 de glusemia pero lo dejé que durmiera porque tenía sueño” (no era sueño, subnormal: era un coma diabético)

“Mire la pierna de Benítez porque no me gusta, aunque esta mañana lo vio el sirujano vacular y dijo que a él sí” (claro, el especialista que lo evaluó es un nabo que no sabe nada y vos, el as de la cirugía vascular)

“La farmasia se está quedando sin remedios” (y qué querés que haga?? No tenés supervisor??)

“Ramírez hizo caca catorse veces seguidas pero no sé si es diarrea, le quise preguntar pero respiraba raro y después se durmió, por favor pregúntele a él” (no creo que pueda responderme, va a estar muerto)

Al rato llega Juárez. En cuanto entra al office, se me abalanza.

Juárez: -Leyó lo que le dejé?

Yo: -Claro, Juárez. Todo.

Juárez: -Está haciendo las recetas que faltan?

Yo: -No, estoy firmando dos certificados de defunción. 

Juárez: -Le voy a decir la verdad: a mí lo que más me preocupa es lo de Forteza y Choque, porque la homosesualidá es una enfermedad. Dígame, usté conoce algún tratamiento que la cure? Esa enfermedad es terrible…y mire si es contagiosa?