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Traumatólogo jueputa.

Publicado: 13 abril 2009 en Colegas

Hospital, 3 de la tarde. Llamada por altoparlante: politraumatismo en camino, se solicita la presencia de clínico y traumatólogo en rampa de guardia.

Clínica de guardia (o sea, yo) : responde al llamado y espera al paciente junto con los enfermeros y todo el equipo listo. Bueno, todo no: el traumatólogo no estaba.

Paciente que ingresa en ambulancia: politraumatismo por accidente vial, conductor de moto con casco. Traumatismo encéfalocraneano sin pérdida de conocimiento. Examen neurológico normal, examen físico: angulación extraña en fémur derecho.

Segundo llamado por altoparlante al traumatólogo. Nada.

Inicio la evaluación y atención del paciente. Solicito las radiografías de rigor, los análisis de laboratorio, indico analgesia y suero, tranquilizo al paciente y a su familia. Hago todo lo que me correspondía a mí y también lo que debió haber hecho  el traumatólogo, que sigue sin venir.

Tercer llamado al traumatólogo. Cantan los grillos.

El cuarto llamado lo hago yo misma, pero a los gritos.

Aparece el traumatólogo de guardia: ambo rozado por el uso con botones entreabiertos a la altura de la panza. Se le ve  el ombligo. Tiene lagañas post siesta, resaca post empastillamiento y la mirada muy, pero muy  vidriosa. Se refriega los ojos, aparentemente encandilado.

Recibo los resultados del paciente: todo normal excepto la evidente fractura expuesta en fémur derecho.

Médica, dirigiéndose al traumatólogo zombie: -Che, ya evalué al  paciente y todo lo que tiene es traumatológico, te lo cuento así vas a verlo…

Traumatólogo, despatarrado en el sillón de cuerina y hojeando el diario: -Mmm…seee. Bah, mejor pedile las placas antes.

Médica clínica, impaciente: -Obvio que ya se las pedí y también las vi. Están en la camilla con el paciente.

Traumatólogo, deslizándose hacia abajo en el sillón: -A ver? Traémelas.

Médica, caliente:  -No soy tu secretaria.  Andá a ver al paciente!!

Traumatólogo, distraído con el suplemeto Olé: -Ajá…bueno, llamalo al residente y que lo vea él.

Médica perdiendo la poca compostura que le quedaba: -Pero pelotudo, vos sos el traumatólogo de guardia! Hacete cargo!!

Traumatólogo: -Que lo vea el residente. ¿Ya le hiciste la historia?

(Aclaración: la historia clínica debe hacerla el médico que interne al paciente, según la patología que presente. O sea: en este caso, le tocaba al traumatólogo).

Médica: -Claro, tuve que hacer tu trabajo porque vos dormías mientras todos dábamos vueltas con tu paciente.

Traumatólogo: -Estaba ocupado.

Médica furiosa: -Durmiendo la siesta, estabas ocupado.  ¡¡Sos un caradura!! Hoy todos tus pacientes los vimos los clínicos. Siempre hacés lo mismo, vago de mierda, pero se te va a acabar.

Traumatólogo, acomodándose en el sillón del estar y bostezando: -…

Médica con instinto asesino aflorando: -Vas a ver al paciente, sí o no??

Traumatólogo, cerrando los ojos: -…

Médica: -Mirá flaco, el responsable de este paciente sos vos. Lo ves ya mismo como corresponde o escribo en la historia que te pedí la interconsulta hace una hora y no viniste!

Traumatólogo, desperezándose: -Bue, ya voy.

(Ronquido).

El paciente, claro, no tiene la culpa. Así que le  indiqué plan de analgesia para 24 horas, volví a verlo, hablé con su familia y amablemente les  expliqué dónde podían encontrar al traumatólogo: durmiendo. Después, mientras los familiares se dirigían raudos a buscarlo, detallé prolijamente en la historia clínica  las horas y minutos de cada una de las veces que llamé al traumatólogo y no vino.

A los dos minutos se escucharon gritos destemplados desde el estar médico donde el traumatólogo reposaba. Escuché hasta “yo te pago el sueldo, lacra”,  y me fui a buscar un capuccino.

Estaba riquísimo.

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