Mi mejor médico soy yo

Publicado: 9 septiembre 2009 en Asombroso, Pacientes irritantes

Antes de contarles esto, necesito que  sepan que  los clínicos, habitualmente, no saben nada sobre ojos. O sea, un clínico maneja muchas subespecialidades, como cardiología, neumonología, diabetología, infectología, hasta traumatología si querés, pero ojos, nunca:  mis colegas huyen de los ojos como si hubieran visto al diablo. Es una negación profesional muy frecuente, porque provoca un terror de pesadilla pensar que por culpa de uno, un tipo puede quedarse ciego.

Pero por muchas cuestiones que no vienen al caso, resulta que no soy de los médicos que ven un ojo rojo y se persignan ruidosamente mientras gritan “Santa Lucíaaaaaaa”, sino que creo en el arte, en la inspiración y en la belleza que hay en resolver una dolencia (cualquiera sea) y entonces trato,  a veces  sin las herramientas correspondientes, de llegar a un diagnóstico y si puedo también, resolver el problema. 

Lamentablemente,  los pacientes casi nunca se dan cuenta de todo esto.

El señor en cuestión vino a la consulta hecho un desastre:  los ojos rojos como un basilisco, los párpados hinchados y abundante secreción purulenta bilateral, además de un constante y molesto lagrimeo de 5 días de evolución. Vino desesperado, irritado, pidiendo ayuda a los gritos.

Como soy gauchita, puse todo mi empeño y en lugar de derivarlo instantáneamente y sacarme el problema de encima, llegué a la conclusión de que el señor probablemente padecía una bléfaroconjuntivitis estafilocóccica. Y le recé a Santa Lucía para que todo saliera bien.

Le indiqué unas  gotas, antibióticos, una pequeña dosis de corticoides, un antiinflamatorio, y al cabo de 24 hs, el paciente estaba muchísimo mejor. Lo seguí controlando una vez por día durante una semana, hasta que finalmente el problema desapareció.

La verdad es que me puse contenta de haber resuelto la cuestión sin tener que mandarlo de viaje a que hiciera fila a las 4 am durante 6 horas, como suele suceder en los hospitales de ojos. Y para ser sinceros, no hay nada que satisfaga más a un médico que la sensación del deber cumplido limpia, rápida y eficientemente.

Sin embargo, esa felicidad chiquita y privada iba a durarme poco. El señor  me abrazó fuerte,  y alegremente me espetó:

-¡Me curé solo! Lo que me hizo bien fueron los paños fríos que me puse, seguro. ¡¡Soy mi propio médico!!

Me acordé de un dibujo de Quino que tengo pegado en la pared del consultorio, que dice: “Aquí trabajamos para que luego la gente de gracias a Dios”.

Y lo odié bastante. Al paciente, claro.

 

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Comentarios
  1. Amanda Stein dice:

    Al próximo lo mandás al Santa Lucía antes de que te pueda decir “hola”.

    Amanda (una médica a la cual una paciente llamó hoy al celular a las 6.35 AM “porque tiene un problemita con el turno en la obra social”)

  2. Al menos te ligaste un abrazo (?)

  3. psico dice:

    La mejor publicación hasta el momento. XD

    Realmente Ud es una clínica grossa y la recontra banco, más allá de que aparentemente la gente “se cure sola” :P

    Gracias por compartir la anécdota, me hizo reir mucho y sentirme menos sola en situaciones de ese estilo (si en Medicina la gente “es su propio médico”, ¡imagínese en Psicología! :) )

  4. Diego dice:

    Me hace acordar a un capitulo de Dr House, en el que cura a una inmigrante cubana que habia llegado en balsa. Una vez curada la paciente dice: “Oh Gracias a Dios” y House le dice “No me obligues a abofetearte!”

    Saludos!

  5. Claudio dice:

    Excelente historia.
    Y, sí: la vida es injusta, Lucía.

  6. Lidia dice:

    Yo la entiendo Doctora pero en realidad cuando voy a verla es pòr que necesito hablar con usted, vió la vez que me receto esas pastillas que me tenía que poner por el picor que me heredó el colectivero, bueno la verdad es que yo me hice unos baños de siento con alcohol puro y vi una gigante roja que es una estrella al final de su ciclo.
    No se lo pude decir pero me daba verguenza ir a la farmacia acomprar eso por que el farmaceutico es un muchacho joven parecido a Pabo Echarri y es soltero, sabe?

  7. Lidia dice:

    baños de asiento, como hacía mi mamá , con la palanganita

  8. Lord Khyron dice:

    Por lo menos no te dijo que ahora se había hecho devoto de Santo (inserte nombre de santo). Al final todos los años q te rompiste estudiando, no te los reconoce nadie. Saludos doc!

  9. Juan Manuel dice:

    Execelente post, como siempre.
    Que tipo guacho. Fué hecho percha, le diste de todo, lo controlaste y piensa que por un pañito frio se curó solo.
    Al final debe ser cierto lo que dicen de que la medicina es la ciencia de entretener al paciente mientras la naturaleza lo cura.
    Saludos!!

  10. Diani dice:

    descubrí tu blog por casualidad … me lo leí en una tarde … (tengo los ojos rojos Doc … necesito gotas … jajaj)cómo quisiéramos tener médicos como vos en todos nuestros pueblos …

  11. Gran Lady dice:

    Espero que el abrazo se lo haya dado una vez que la conjuntivitis haya estado completamente curada, todos sabemos qué contagioso que es ese bicho. Y no podía parar de reírme (o de llorar, qué más da) cuando empecé a leer este post, porque me trajo recuerdos que hubiera preferido no tener. Hace dos o tres años, yo fui a una guardia (de un importante hospital privado de Barracas, muy british) con los ojos tal como usted describe. El médico de guardia me miró así nomás, me preguntó mi prepaga y me dijo “esperá”. Al rato vino con una copia de la cartilla (el muy pánfilo prefirió bajar la cartilla de internet antes que darme un miserable poenbioptal), con dos lugares “de ojos” remarcados y hasta el pobre había anotado los colectivos que me dejaban cerca… medicina y guía T, en un solo lugar.

  12. mau dice:

    Lucia, la felicito, Ud. es como Gardel, cada día escribe mejor !!!!… mmm.. a mi me dejo pensando con eso de que es tan “gauchita”… (yo también vivo en un pueblito del interior.. cuando tenga vacaciones la invito pa´que venga a pasear..). Saludos

  13. Sil dice:

    ¡Qué hdp! Después de que tuviste que aguantarle sus inmundas secreciones purulentas no es capaz de agradecerte.

  14. Maga dice:

    Uf, me imagino la frustración! Por supuesto, no fue el diagnóstico, ni los antibióticos, ni que lo hayas controlado por una semana. Fueron los paños fríos, ¡cómo no lo pensó antes!
    Genial leerte, como siempre :)

  15. Amelia dice:

    Genial Lucía!! Como siempre, es un gran placer leerte.

    No tengo mucho para decirte sobre la situación, más que acompañarte en el sentimiento =)
    Aunque, pensándolo bien, se me ocurrió una pregunta:
    Si le agradeció a dios que lo haya curado, a quién culpó por haberse sentido mal primero??

    un beso!
    “Amelia”..

  16. Parezi dice:

    Más q en vereda, tenes q arrojarlo a la calle!
    Me río mucho con tus post… por no llorar!

  17. Gabriela dice:

    Me paso algo similar con una amiga. Soy pediatra, pero como era la persona con titulo de médico mas cercana un domingo…clinica de cistitis,desesperada totalmente, sedimento acorde, urocultivo en proceso. La medico con atb. A las 3 o 4 horitas la llamo para ver como estaba, y me dice:”Gracias a Dios, mucho mejor” “Gracias a quien?! Gracias a mi, tarada!La proxima, en vez de molestarme, por que no te vas a rezar un rato?!!” Podes creer que se me ofendio y me trató de “soberbia”? Es inutil, siempre es así… Si se curan, es gracias a Dios, pero si se mueren, es culpa nuestra!

  18. Eugenia dice:

    Cada vez que puedo pego una ojeada a esta página: soy masoquista, además de estudiar esta carrera voy viendo qué me espera en un futuro…
    Y me alegró saber que no fui la única que arrancó la hojita de la viva y se guardó el chiste de Quino… quizas también para tener bien presente que el 80% de las veces no recibiremos ni un triste gracias…

    A un par de añitos de convertirme en “competencia” (jaja, se, claro) saludos y muchas gracias por compartir anécdotas a través del blog!!!

    • Lucia Ladra dice:

      Eugenia, además de tener que soportar gente tremenda, de no recibir casi nunca las gracias, de terminar una guardia condecorados con caca, sangre o vómito, de dormir a contramano, de peludear en cinco trabajos para conseguir un sueldo digno y otras pequeñeces así, esta profesión es genial.
      Cuando llegás a tu casa deslomada, con una cefalea bestial y quiendo hibernar seis meses por lo menos, te ponés a cocinar y sentís algo parecido a la felicidad al recordar que hoy evitaste -por ejemplo- que al Sr. Pérez le cortaran una gamba.
      Aunque Pérez ni siquiera se haya enterado, claro.

  19. Ivana dice:

    Volve Lucía!!!!!! Extraño tus post!!!!

  20. Cat dice:

    Y Lucía dónde está?? Dónde está?? Lucía dónde está???!!!! (8)

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