Diario de un mal día

Publicado: 9 octubre 2008 en Pacientes irritantes

Anoche me dormí a las 3 am. Tenía que levantarme a las 7 de la mañana para ir a la clínica. Una acidez brutal, sumada a un dolor desgarrador en el esófago, sólo me permitieron una duermevela de lo más irrritante. En el medio me levanté para tomar un vaso de leche, uno de Mylanta, un Reliverán, un antiespasmódico, medio kilo de helado, y también me levanté para chupar un hielo, para sacar a los perros, y un rato después, para entrarlos porque llovía.

Mi humor, claro, iba empeorando en cada una de esas excursiones.

Pero lo peor estaba por llegar.

Llegué a la clínica y los primeros pacientes pasaron prolijos y tranquilos. El último paciente, que tenía turno a las 13.30 hs, había faltado sin avisar (eso es siempre un placer) y como me atrasé un poco, a las 14 hs estaba lista para irme. Cierro el consultorio y cuando me despido de la secretaria, me dice:

– Doctora, está la paciente de las 13.30.

Miré a la mujer, acompañada por un hombre que llevaba en la mano una bolsa de supermecado repleta de papeles. Me bajó la presión cuando vislumbré que eran parvas de estudios para mostrarme.

– Señora, va a tener que pedir otro turno porque me estoy llendo.

La mujer revoleó los ojos: – ¿Pero cómo? ¿Por 20 minutos tarde no me va a atender?

– Media hora, señora. Y no, no puedo atenderla porque tengo pacientes citados en  otro lugar .

– Pero no le cuesta nada…son nada más que 20 minutos de demora…

– Media hora, señora. Si la atiendo igual, llego tarde al otro trabajo donde estarán esperándome otros pacientes que llegaron puntuales. Y además, me cuesta, porque mi tiempo vale tanto como el suyo. Y usted me lo hace perder.

Marido de la señora, mirándome con cara de furia: – ¡Esto es inaudito!

-No lo entiendo, señor. ¿Usted quiere decir que puede llegar a la hora que se le antoja, y que yo tengo que atenderlo igual?

Paciente, viendo que por ahí no llegaban a buen puerto: -Doctora, yo necesito que me vea unos estudios nada más (y levanta la bolsa de Coto), porque me tengo que operar. Además, ¡tanto lío por 20 minutos!

– Media hora, señora. Y no la voy a atender porque usted tiene que llegar 15 minutos antes y no 15 después, porque en este lugar me pagan por hora, porque yo mi tiempo no lo regalo y porque llegar tarde es una falta de respeto.

La mujer y el señor, furibundos: -¡Vamos a hacer una queja! ¡La vamos a hacer despedir!

– Hagan la queja que más les guste. Igual no los voy a atender. Y si quieren, para saber el valor de media hora, traten de entrar al teatro con la función empezada y explíquenle al acomodador, a los actores y al público que ustedes tienen el derecho de llegar cuando se les ocurra. Seguro que los dejan pasar y todo.

Señor, largando espumarajos por la boca: – ¡Pero eso que usted dice es una barbaridad! ¡Está comparando el teatro, que es algo comercial, con la medicina!

– Señor, se equivoca: además de una vocación, la medicina es un trabajo como cualquier otro. Seguramente usted cree que yo me recibí para estar a disposición de gente mal educada y prepotente como ustedes. Y que tengo que sacrificarme. Si quisiera eso, me compraría un látigo y me flagelaría, pero no es el caso. ¿O acaso cree que vivo de hacer favores?

Y me fui.

No les voy a decir que se me pasó el malhumor, pero el resto de la tarde anduve mucho más tranquila.

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comentarios
  1. Mirá, le voy a dar los mismos argumentos a los médicos que dan turno en el consultorio cada quince minutos y sobreturnos y llegan dos horas tarde. Los médicos que me atendieron más o menos puntualmente, los puedo contar con los dedos de media mano.

    De todas maneras, creo que estuviste muy bien! así se empieza a corregir a la gente!

  2. Lucia Ladra dice:

    Natalia, a esos médicos hay que matarlos por irrespetuosos. Yo doy turnos cada 45 minutos en mi consultorio, y en el hospital lo mismo. Aún así, a veces, me atraso porque algún paciente complicado me lleva más tiempo, pero siempre les aviso a los que están esperando.
    A mi ginecóloga tengo que esperarla un promedio de 2 horas. Entro con una cara de orto que barre el piso, pero es tan buena laburando que igual quiero atenderme con ella. Eso no quita que algún día la mate.

  3. Bruja dice:

    bien dicho!
    yo soy de llegar tarde algunas veces pero si me dicen q no doy media vuelta y me voy.. puedo insistir una vez obvio pero no mas de eso, no da ponerse a putear llegando 20 minutos tarde… ups cierto! media hora….

  4. Luna dice:

    está bien lo que hiciste, la gente cree que porque uno es médico vive del aire.. preguntale al tipo si llega media hora tarde a los partidos de TyC ..
    Manga de irrespetuosos..

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