Naturaleza viva

25 Octubre 2008

Paciente obeso, con olor a vino.

Paciente:-Tengo un malestar estomacal.

Médica: -Ajá. ¿Desde cuándo?

Paciente: -Hace dos días que estoy así. Me clavé cinco choris en la costanera, jojojo.

Médica (ah, qué fino)

El hombre deja escapar una especie de silbido finito por la boca: pfffffffffffffff

Paciente: -Ay, disculpe, jojo, no me puedo retener.

Médica: -Ajá. ¿Y qué más siente?

Paciente: -¡¡¡BEEEEEEEEEEEERRRRRRRRRRRRRRRRRRRRPPPPPPPPPPPPPPP!!!

Médica, repugnada y atónita: -Qué suerte que además no tiene gases, señor.

Paciente: -Mmseeee…jojojojo, igual, justo eso quería mostrarle; me parece que estoy por erupcionar en cualquier momento.

(Ojalá explotes como el Vesubio, asqueroso de mierda)


Se lo guardo para usted

18 Agosto 2008

El tipo se sienta en el consultorio. Prolijo, correcto, mediana edad.

Todo parece andar bien.

 -Mire doctora, pedí el turno porque tengo tos. Se la hago corta, acá le traje algo que quiero que vea.

Pensé que me iba a mostrar estudios, radiografías, análisis, pero no.

El hijo de puta saca un pañuelo blanco de tela, con bordaditos; lo abre y me muestra lo que guarda con tanto celo: un gargajo enorme, monstruoso, verde, pegoteado y frío.

 

Ahora, yo me pregunto: hay derecho?