Estadísticas paraguayas

26 Septiembre 2009

Hace un tiempo que vengo haciendo estadísticas y descubrí algo raro en los paraguayos. Parece que tienen alguna restricción idiomática o algún otro tipo de inconveniente para definir con precisión un período de tiempo determinado.

Por ejemplo, si a uno le duele la cabeza y el médico le pregunta desde cuándo, uno dirá: desde ayer, o  hace 3 días, o hace un mes.

Pero un paraguayo es distinto y contesta invariablemente: hace mucho. No importa cuál sea el síntoma o la gravedad potencial del mismo; siempre es hace mucho. Y cuando uno quiere especificar el período, porque por supuesto resulta importante para llegar al diagnóstico, obtiene respuestas sorprendentes:

-Y, hace quince, veintidós  días.

-Hace dos, cinco años.

-Hace tres, quince días.

 

No logro entenderlo.


El que busca, encuentra

24 Agosto 2009

Puede resultar  verdaderamente  entretenido chequear  a través de qué palabras o frases llegan algunos lectores a mi blog. Les dejo algunos ejemplos entrañables:

Por qué tengo venas rojas en los testículos

Se me incha detrás de la cabeza

Se puede tomar sertal en el embarazo?

Ramsay+certificado discapacidad

Sordera a alguna palabras

Ongos en la uña de la mano derecha pork

Lucia ladra puta

el mejor preservativo para ecografia

fraces medicas celebres

zanahoria preservativo

mala praxis viedocolonoscopía

me dejan porque tengo mal carácter

rubias pichonas

emanuel monteagudo

bolas en las piernas

todo mal un buen día

aburrimiento mortal

envase de impulse adentro

clinica privada busca reumatólogo

porque preguntan cuanto calzas

no es que te quiera pero ahi jueputa si

 

No son buenísimos?


La insoportable levedad del ser

16 Agosto 2009

Paciente varón, 60 años.

Paciente: -Doctora, yo le voy a contar, lo mío es largo…

Médica (ay, no): – Diga, señor.

Paciente: -Mire, yo no tengo livianez. Algo se me pone a trabajar adentro y se me aparece la euforia abdominal, acá, ve?

Médica (dios mío ayudame te lo pido porfavor): -Ajá…

Paciente: -Y lo peor es que no me pulsan los riñones.

Médica: -¡No me diga!¡Qué problema!

Paciente: -La solución mía está basada en la idea que tiene mi testino para seguir en la lucha. Pero lo peor es la livianez generalizada.

Médica (mmm, cuando salgo compro queso cuartirolo, masa de tarta tengo, un vinito blanco…): -Seee, claro.

Paciente: -Al no comunicarle que es porque existe algo que le quiero comunicar. ¿Me entiende, no?

Médica (ah, y un poco de queso en hebras): -Ajá.

Paciente: -Tengo problemas de olvido, yo. Es lo único que me pasa, otra cosa no tengo. Pero me emepzó cuando yo manejaba camiones de acompañante. ¿Usted me entiende, no?

Médica (lalalalalalalalala….): -Lo entiendo perfectamente.

Paciente: -Y entonces qué hacemos?

Médica: -Se toma esta pastillita y se le pasa todo. Hasta luego.

 

Mientras el tipo me hablaba, yo escribía esto y le daba una aspirineta. Y pensaba que no soporto más.

Y no, claro que no soy psiquiatra.

 

 


Domingo electoral

25 Julio 2009

Guardia de hospital público, domingo, día de elecciones. Antes de tomar la guardia, me dirigí a cumplir mi obligación electoral, bien temprano, así después no tenía que dejar el trabajo.

Paciente norteño que ingresa al consultorio.

Médica: -Buen día, qué le anda pasando?

Paciente: -Es que anduve votando.

Médica: -Ajá. ¿Pero se sentía mal? ¿Qué pasó?

Paciente: -Pues eso, que voté.

Médica: -Síiii, yo también vengo de votar, así que los dos cumplimos con nuestra olbigación. Bueno, qué le pasa, entonces?

Paciente, sentado en la camilla: -…

Médica: -Empecemos otra vez. ¿Qué es lo que siente?

Paciente, algo desconcertado: -Doctora, que estuve votando!

Médica, algo impaciente: -Sí, sí, yo también, pero qué tiene que ver? ¿Le hizo mal votar?

Paciente: -Es que voté algo amarillo.

Médica, empezando a sospechar: -¿Algo amarillo??

Paciente: -Sí, con dolor acá, en la panza. Y voté todita la comida .

Médica: Ahhh…bueno, ahora así.

 

O sea, el señor botó. Así le dicen a la acción de vomitar en el norte.

Nada grave, solamente una indigestión en un día electoral.


Error de cálculo

8 Julio 2009

Paciente joven, varón, paraguayo, con evidente dificultad para comprender y hablar  el español.

Paciente: -Vine porque me quemo.

Médica: -Eh? Cómo que te quemás?

Paciente: -Sí, me quemo acá (y hace señas mostrándome el área del estómago).

Médica: -Ah…tenés acidez?

Paciente: -…

Médica: -Ardor, tenés?

Paciente, con cara de vaca que ve pasar el tren: -…

Médica: -Digo, sentís que te arde la panza?

Paciente: -Sí, eso. Y que me salieron picores. Muchos.

Médica: -Qué te pica?

El paciente se levanta la remera y me muestra tremendas ronchas en el torso.

Médica: -Y estás tomando algún algún remedio?

Paciente: -Sí, de la guardia me dieron. Son estos.

Saca omeprazol de una bolsita, y un papel con las indicaciones escritas por el médico.

Médica: -Ah, esto está muy bien para la acidez, lo tomaste?

Paciente: -Sí, mucho.

Médica: -Mmm…es uno por día, cómo lo estás tomando?

Paciente: -Ah, yo tomo uno cuando me duele.

Médica: -No, no; es uno por día, por la mañana, y sin comer nada. Cómo que lo tomás cuando te duele?

Paciente, ofuscado: -Sí, el médico me dijo.

Miro la receta y leo, clarito: “un comprimido por día”

Médica: -No, Felipe. El médico te escribió “uno por día”, así es como se toma esto.

Paciente:- No. Me dijo cada 5, 7 o 9 horas.

Médica: -¿Qué?

Paciente: -Sí. Lo tomo así, cada 4 porque me duele mucho. Está acá, escrito.

Y me señala la fecha del día de la consulta: 5/7/09.

 

Moraleja: a veces no alcanza con explicar bien. Los pacientes, como los niños, son capaces de sacar  conclusiones sorprendentes.

 


Me parece que está muerto

25 Mayo 2009

5 am, noche de invierno, guardia de hospital público, muchísimo trabajo. Piden médico para un domicilio; subo a la ambulancia y me pasan un auxilio en la  estación de trenes de Flores. Pintaba mal, la verdad.

Al llegar a la estación veo como diez policías caminando por las vías y muchos, pero muchos bomberos. Un sargento me informa que hubo un accidente y me dice que necesitan  saber si el señor está muerto, porque no se mueve y parece que no respira. Ruego que esté vivo, que podamos sacarlo, que lo que vaya a ver no sea horrendo (sobre todo, eso).

Apurada y con todo el equipo listo, pregunto dónde está el paciente y un policía me contesta:

Policía: – La cabeza está ahí.

Médica: -Cómo la cabeza?? Me estás jodiendo?

Policía: -Sí, eso es lo que encontramos primero, pero estamos buscando el resto. El personal de bomberos está trabajando.

Médica: -Por dios, el tipo está todo desparramado, para qué  me llamaron? Dijeron que era una emergencia!!

Policía, mirando a lontananza: -Para que un médico certifique que está muerto.

Médica, sacada: -Pero vos sos pelotudo?? No te das cuenta solito de que el tipo está muerto??

Policía con cara de vaca que mira pasar el tren: -Es que un médico tiene que certificar el óbito.

Médica: -¿Son veinte tipos buscando pedazos y me decís que tienen que llamar al SAME para saber si el señor está muerto? Yo me voy a la mierda, infeliz. Llamá a uno de tus forenses, querés, y no me hagas perder el tiempo.

Lo peor es que esa situación bizarra, descabellada y nefasta sigue pasando. No importa que encuentren sólo la cabeza: lo importante es que un médico del sistema público afirme en un papelito pedorro que el tipo obitó. Los canas se ponen re contentos.


La quiero de nuevo

19 Octubre 2008

Paciente: -A mí me sacaron la víscula.

Médica: -¿Hace mucho?

Paciente: -Sí, como 20 años. No me quiero ni acordar, me hago una malasangre…

Médica: -¿Por qué?

Paciente: -Porque desde ahí nunca anduve bien. Ya no fui el mismo.

Médica: -Pero qué pasó, ¿tuvo complicaciones después de la cirugía?

Paciente: -Yo no sé si son complicaciones. Lo que pasa es que ahora el que tiene que cargar toda la bronca es el hígado. ¿Me puede hacer una orden para que me pongan la víscula  de nuevo?

Médica:-No, no se puede. Pero enójese menos así no sobrecarga tanto al hígado, pobre.

Paciente: -Tiene razón. Voy a hacer eso.