Domingo electoral

25 Julio 2009

Guardia de hospital público, domingo, día de elecciones. Antes de tomar la guardia, me dirigí a cumplir mi obligación electoral, bien temprano, así después no tenía que dejar el trabajo.

Paciente norteño que ingresa al consultorio.

Médica: -Buen día, qué le anda pasando?

Paciente: -Es que anduve votando.

Médica: -Ajá. ¿Pero se sentía mal? ¿Qué pasó?

Paciente: -Pues eso, que voté.

Médica: -Síiii, yo también vengo de votar, así que los dos cumplimos con nuestra olbigación. Bueno, qué le pasa, entonces?

Paciente, sentado en la camilla: -…

Médica: -Empecemos otra vez. ¿Qué es lo que siente?

Paciente, algo desconcertado: -Doctora, que estuve votando!

Médica, algo impaciente: -Sí, sí, yo también, pero qué tiene que ver? ¿Le hizo mal votar?

Paciente: -Es que voté algo amarillo.

Médica, empezando a sospechar: -¿Algo amarillo??

Paciente: -Sí, con dolor acá, en la panza. Y voté todita la comida .

Médica: Ahhh…bueno, ahora así.

 

O sea, el señor botó. Así le dicen a la acción de vomitar en el norte.

Nada grave, solamente una indigestión en un día electoral.


Poder de síntesis

14 Julio 2009

Pareja de pacientes norteños, alrededor de 60 años. Ella evidencia una marcada dificultad de expresión. Su marido la ayuda a explicarme lo que le estaba pasando.

Mujer: -Todo mal, todo roto.

Médica: -Ajá.

Mujer, elevando el tono: -Duelen huesos. Nerrrrrvios!!!

Médica: -Mmm…¿y desde cuándo le pasa eso?

Mujer, mirando al marido y con evidente fastidio: -Siempre. Mucho.

Médica: -¿Y dónde es que le duele?

Mujer, perdiendo la paciencia: -Todooooo!!!

Médica: -Bueno, no se ponga así. Necesito hacerle unas preguntas para entender qué le pasa.

Mujer, gritando: -Dije todo, duele ahí!!!

El marido acota: -Mire doctora, por ahí yo le explico mejor. Ella está nerviosa, llora, se aburre, le arden los huesos de la mente entre las comidas.

Médica (ay dios mío): – Pero necesito saber si eso le pasa en algún momento en especial, si es de hace una semana o 5 años…

Mujer,  enojada: -No bueno esto. Malo, maaaaaaalo. Duele. DUELEEEEE!!!

Médica: -Vamos a revisarla un poco, señora.

La mujer no quiere saber nada. No quiere que la toque ni que la ausculte.

Miro al marido con desesperación.

Marido: -Yo le resumo los hechos: mi señora está en descomposición total.


La chica ventaja

11 Julio 2009

Carla usa minifalda cortita de jean aunque sea invierno, sin medias y con tacos. Carla se maquilla con mucho rosa y tiene las uñas larguísimas; se ríe todo el tiempo a las carcajadas y siempre, pero siempre tiene la boca llena: galletitas, chicles, bizcochos salados, lo que sea. Carla está entrada en carnes, usa la ropa dos talles más chicos  y seduce descaradamente a cualquier tipo que se le cruce, especialmente a los que ella, en su loca cabeza, considera que tienen algún tipo de poder.

En el trabajo, mi relación con Carla se limita al saludo de entrada y de salida (a veces).  Ella tiene la costumbre de mirarme con mala cara, y casi siempre la ignoro . Pero un par de días antes de esto que voy a contar, empezó a saludarme con más efusión, casi con  fervor digamos, y  me imaginé que se venía algún tipo de mangazo.

El caso es que ayer Carla vino al consultorio a manguearme un certificado. Un apto médico, me dijo; una pavadita así nomás. Pero como no es ninguna pavadita, le pedí un electrocardiograma, un hemograma, una orina completa, una placa de tórax, y le dije que cuando tuviera eso viniera que le hacía el examen físico. Yo sonreía mientras firmaba órdenes de labotario, porque sabía que lo bueno estaba por empezar.

Listo.

Carla: -Ehhh…todo esto??

Yo: -Sí.

Carla: -Es para un gimnasio nada más…yo creo que todo esto no hace falta…

Yo (y a mí qué mierda me importa lo que creas vos): -Mirá vos, yo creo que sí.

Carla: -No me podés firmar un papelito diciendo que estoy sana y listo?

Yo: -Decime, no querés firmarme un cheque en blanco, que total después yo le pongo un número cualquiera,  y lo cobro?

Carla: -Ay, Lu, qué graciosa sos…tenés un humor…pero daaale, no me firmás algo así nomás? Porque justo quería empezar el gimnasio, y con todo eso voy a tardar como un mes…

Yo: -Lucía.

Carla: -¿Qué?

Carla: -Lucía, que me llamo Lucía. Y no, no te firmo ningún certificado sin ver antes esos estudios.

Carla, haciendo pucheros: -Che, qué estricta! Te juro que estoy sanita sanita! Dale, si soy tu amiga…dale, dale, porfi, un papelito y listoooo…

Yo (ay, se me puso la piel de pollo seee, mi “amiga”): -Vos no sos sos mi amiga, ni mi familiar, ni siquiera sos mi paciente.  Y aunque fueras algo de todo eso, te pediría esos estudios igual.

Carla: -¿Pero tantas cosas hay que pedir? El año pasado, Nacho, tu compañero, me lo firmó así nomás, ni me revisó…y encima, yo vi a mi clínico hace dos días y me olvidé de pedírselo.

Yo: -Mirá, te pido esas cosas porque soy responsable y amo mi matrícula, entendés? Lo que hagan los demás me importa un pito. Y si te lo firmó el año pasado, y no querés hacerte todo esto, andá y pedíselo a él.

Carla, furibunda: -Ufa, qué mala onda. Espero que nunca necesites un favor mío…

Yo: -Son 50 pesos.

Carla, desencajada: -¿Quéee?

Yo: -Que son 50 pesos.

Carla: -¿Cómo? ¿Por qué???

Yo: -Porque aunque vos seas una bruta irrespetuosa y ventajera, este es mi trabajo. Y hace 15 minutos que me estás rompiendo las pelotas con tu bendito certificado. Así que son 50 pesos, que es lo que vale mi tiempo; y conste que te hago precio.

Yo no sé qué le pasó: se puso toda roja, dio media vuelta y pegó un portazo tremendo. Después escuché cómo le rezongaba a su jefe, cómo puchereaba, diciendo: es mala, es malaaaaaaaa.

 

Gente  así merece ser lapidada en una plaza.

 


Error de cálculo

8 Julio 2009

Paciente joven, varón, paraguayo, con evidente dificultad para comprender y hablar  el español.

Paciente: -Vine porque me quemo.

Médica: -Eh? Cómo que te quemás?

Paciente: -Sí, me quemo acá (y hace señas mostrándome el área del estómago).

Médica: -Ah…tenés acidez?

Paciente: -…

Médica: -Ardor, tenés?

Paciente, con cara de vaca que ve pasar el tren: -…

Médica: -Digo, sentís que te arde la panza?

Paciente: -Sí, eso. Y que me salieron picores. Muchos.

Médica: -Qué te pica?

El paciente se levanta la remera y me muestra tremendas ronchas en el torso.

Médica: -Y estás tomando algún algún remedio?

Paciente: -Sí, de la guardia me dieron. Son estos.

Saca omeprazol de una bolsita, y un papel con las indicaciones escritas por el médico.

Médica: -Ah, esto está muy bien para la acidez, lo tomaste?

Paciente: -Sí, mucho.

Médica: -Mmm…es uno por día, cómo lo estás tomando?

Paciente: -Ah, yo tomo uno cuando me duele.

Médica: -No, no; es uno por día, por la mañana, y sin comer nada. Cómo que lo tomás cuando te duele?

Paciente, ofuscado: -Sí, el médico me dijo.

Miro la receta y leo, clarito: “un comprimido por día”

Médica: -No, Felipe. El médico te escribió “uno por día”, así es como se toma esto.

Paciente:- No. Me dijo cada 5, 7 o 9 horas.

Médica: -¿Qué?

Paciente: -Sí. Lo tomo así, cada 4 porque me duele mucho. Está acá, escrito.

Y me señala la fecha del día de la consulta: 5/7/09.

 

Moraleja: a veces no alcanza con explicar bien. Los pacientes, como los niños, son capaces de sacar  conclusiones sorprendentes.