Me parece que está muerto

25 Mayo 2009

5 am, noche de invierno, guardia de hospital público, muchísimo trabajo. Piden médico para un domicilio; subo a la ambulancia y me pasan un auxilio en la  estación de trenes de Flores. Pintaba mal, la verdad.

Al llegar a la estación veo como diez policías caminando por las vías y muchos, pero muchos bomberos. Un sargento me informa que hubo un accidente y me dice que necesitan  saber si el señor está muerto, porque no se mueve y parece que no respira. Ruego que esté vivo, que podamos sacarlo, que lo que vaya a ver no sea horrendo (sobre todo, eso).

Apurada y con todo el equipo listo, pregunto dónde está el paciente y un policía me contesta:

Policía: – La cabeza está ahí.

Médica: -Cómo la cabeza?? Me estás jodiendo?

Policía: -Sí, eso es lo que encontramos primero, pero estamos buscando el resto. El personal de bomberos está trabajando.

Médica: -Por dios, el tipo está todo desparramado, para qué  me llamaron? Dijeron que era una emergencia!!

Policía, mirando a lontananza: -Para que un médico certifique que está muerto.

Médica, sacada: -Pero vos sos pelotudo?? No te das cuenta solito de que el tipo está muerto??

Policía con cara de vaca que mira pasar el tren: -Es que un médico tiene que certificar el óbito.

Médica: -¿Son veinte tipos buscando pedazos y me decís que tienen que llamar al SAME para saber si el señor está muerto? Yo me voy a la mierda, infeliz. Llamá a uno de tus forenses, querés, y no me hagas perder el tiempo.

Lo peor es que esa situación bizarra, descabellada y nefasta sigue pasando. No importa que encuentren sólo la cabeza: lo importante es que un médico del sistema público afirme en un papelito pedorro que el tipo obitó. Los canas se ponen re contentos.


Lupanar

16 Mayo 2009

Una mujer es evaluada en la guardia de una clínica renombrada de la ciudad, en Barrio Norte. Luego de ser asistida por un clínico, se le indica una ecografía ginecológica. Aunque no es urgente, le realizarán el estudio por guardia. La acompaña su marido, un señor de unos cincuenta años.  Se trasladan hacia el piso de estudios por imágenes y esperan en la sala. La ecografista  se demora porque tiene una urgencia: está realizando una ecografía en un paciente con traumatismo cerrado de abdomen que tal vez deba ser intervenido quirúrgicamente.

El marido se impacienta, la mujer no dice nada. Pasan veinte minutos, el tipo camina por la sala de espera y empieza a despotricar.

Marido de la paciente: -Yo no sé qué hacen ahí adentro. No puede ser que demoren tanto, es una barbaridad.

Golpea la puerta del consultorio, donde hay  un cartel que dice: “por favor no golpee, aguarde su turno”. La ecografista, que está ocupada, no abre la puerta. El marido de la paciente golpea de nuevo, con más insistencia. Nada. El señor va entrando en calor. Habla solo. Camina por todos lados sin parar. Se para frente a la puerta y la golpea con furia, mientras grita: -A ver si se apuran!!! Qué pasa? Pero qué pasa ahí??

La ecografista lo escucha pero no puede atenderlo, sigue buscando lesiones internas en el abdomen del paciente que está atendiendo.

Después de 10 minutos, se abre la puerta y la ecografista sale, diciéndole al señor que por favor la esperen unos minutos más porque debe ir hasta la guardia para hablar con el cirujano que solicitó el estudio del paciente que acaba de atender.

El señor monta en cólera y grita cosas que la ecografista no escucha, porque se fue a resolver la urgencia.

Mientras tanto, y sin que la ecografista lo sepa, el señor enojado entra por su cuenta al consultorio de ecografía.

Cuando la especialista vuelve, la pareja no está en la sala de espera. Los busca, los hace llamar por altoparlante, y nada. Como no tiene otros pacientes, entra a la sala de ecografía y se pone a terminar informes pendientes.

De golpe abren la puerta y entra el marido de la señora que debía hacerse el estudio.

Marido de la paciente, indignadísimo: – Ahhh, por fin la encuentro!!

Ecografista: -Señor, por favor dígale a su esposa que pase.

Marido de la paciente: -Quéee?? Ni loco dejo entrar acá a mi esposa!! Desvergonzada!! Esto es un antro!!!

La ecografista no entiende nada.

Ecografista: -Qué es lo que pasa, señor?

Marido de la paciente, lanzando una carcajada socarrona: -Qué pasa?? La señorita pregunta qué pasa?? Mosquita muerta, eso es lo que es usted: no le da vergüenza??

Ecografista confundida: -Señor, qué pasa? No lo entiendo…

Marido de la paciente: -Pero claaaaro que me entiende!!! Esta clínica es un hotel, un hotel alojamiento encubierto!!  Mucho lujo, mucho médico con uniforme, pero es una vergüenza!!

Ecografista pasmada: -Señor, le pido que se tranquilice. No entiendo de qué habla.

Marido de la paciente: -Pre-ser-va-ti-vos, me entiende?? De eso estoy hablando!! O sea, ya entiendo por qué demoraba tanto. En vez de trabajar, esa señorita hace quién sabe qué cosas ahí adentro!!! Es un atropello, un bochorno, esto es un lupanarrr!!!

Ecografista: -Pero qué dice??

Marido de la pciente: -Y encima se hace la inocenteeeee!!! Hablo de los forros que tiene sobre el escritorio!!! Hablo de que usted se esconde ahí para tener relaciones con quién sabe quién, en su horario de trabajo!! Voy a llamar a los medios, esto no va a quedar así!!! A La Quiaca la van a mandar a hacer ecografías cuando yo termine con usted!!!

Ecografista: -Señor, los preservativos que vio se usan para hacer las ecografías transvaginales. O cree que el mismo transductor se coloca en la vagina de las 20 mujeres al día que viene a hacerse el estudio? Usted es un bruto, un ignorante y un maleducado!!!

Marido de la paciente, completamente rojo de furia: -Agggghhhh, mentirosa!!! Me quiere convencer como a un chico de primaria!!! Usted no tiene vergüenza!!! Nio piense en tocar a mi esposa con esas manos. Nos vamos, esta clínica es un asco.

Mientras se iban, el hombre seguía gritando lupanar, esto es un lupanaaaaaar.


Estudiame el hígado.

11 Mayo 2009

Paciente mujer, 20 años. A simple vista, perfectamente saludable.

-Doctora, estoy muy preocupada porque creo que tengo mal el hígado.

Médica: -Ajá. Y por qué pensás eso?

Paciente: -Porque siento que me pesa.

Médica: -¿Siempre te pesa?

Paciente: -Sí, desde hace años. Me hice muchos estudios y no me dan nada.

Médica: -¿Cuándo te hiciste lo último?

Paciente: -Hace una semana.

Médica: -¿Te hicieron ecografías y análisis?

Paciente: -Sí, todo. Y una tomoengrafía complutada también. Yo misma se la pedí, es más: se la ordené al médico.

Médica: -Mmm…¿a ver? ¿Tenés esos estudios acá?

Paciente, con cara de satisfacción: -Seee…se los traje todos (y saca la consabida bolsa de Coto repleta de papeles).

Miro los estudios, por orden cronológico. Tiene hecho todo lo que existe, pero todo. Y todo es normal.

Médica: -Mirá, en estos estudios no aparece nada, estás re sana. Igual te voy a revisar.

Paciente, caprichosa: -Pero yo sé que es el hígado. Estoy segura.

Médica con increíble paciencia: -Bueno, vamos a  ver.

El examen físico es normal, excepto unos tremendos, gigantes, monstruosos hongos en las uñas de los pies.

Médica: -Mirá, lo único que te encuentro es un honguito importante en las uñas, pero quedate tranquila porque tu hígado está perfecto.

Paciente: -¿Hongos? Ay, no lo había notado.

Médica (ciega tenés que ser para no haber visto semejante horror): -Se arregla muy fácil, vas a tomar una pastillita una vez por semana por unos meses y listo.

Paciente, con mohín de asquito: -Ah no. Yo no tomo pastillas. Me hacen mal al hígado.

Médica, bastante menos tranquila: -Pero es la única forma de curar esos hongos, y además tu hígado está perfecto. De todos modos, te voy a controlar una vez cada quince días.

Paciente alarmada: -¿Qué? ¿Me va a estropear el hígado y encima me va a ver sólo una vez cada quince días?

Médica (y qué querés, que te lleve a mi casa?): - Esa frecuencia va a estar perfecta porque estás completamente sana.

Paciente enojada: -No. Yo quiero una resonancia!! Un escáner. ¡¡Una biopsia quiero!!

Médica:- ¿Qué? ¿Una biopsia?? ¿Pero vos sabés lo que estás diciendo? No tenés indicación de eso, no es necesario en absoluto, te dije que tu hígado está perfecto.

Paciente, levantándose amenazante: -Ah, así que no me va a pedir una biopsia??

Médica harta: -Pero no entiendo, ¿a vos te gusta sufrir? ¿Querés estar enferma, sentirte mal, someterte a estudios horribles y dolorosos que en tu caso son innecesarios??

Paciente: -Yo quiero asegurarme de que no estoy enferma del hígado.

Médica: -Querida, ya te dije mil veces que tu hígado está bien, ¿cuál es tu problema? ¿No entendés lo que te digo??

Paciente, haciendo caras: -Usted no sabe nada. No está adentro de mi cuerpo. Yo tengo el hígado enfermo y ningún médico se da cuenta. Los médicos me tienen harta, no me quieren hacer estudios.

Médica en piloto automático: -Bueeeno, a ver: ¿qué es lo que querés hacer entonces?

Paciente, agarrando su cartera y su bolsa de Coto: -Ver a otro médico que sepa más que usted y que me pida todo lo que quiero.

Médica, sonriente y haciendo gestito de adiós con la mano:

-Chau.

Paciente indignada: -¿Cómo chau?? ¿Y la pastillita para los hongos??

Médica feliz: – Pedísela al pobre cristo que te atienda la próxima vez.  Suerteeee…

 

Y encima se fue enojada. La gente es increíble.

 


Sabias palabras.

11 Mayo 2009

“El médico es el profesional al que llamamos para que confirme el diagnóstico que previamente nos hemos hecho.
Si coincide con nosotros, nos preguntamos porque lo hemos
llamado;  si no coincide, dudamos de su valor.
Si nos receta algo, pensamos que es mejor que el organismo se defienda solo.
Si no nos receta, pensamos cómo es que se nos va a pasar la enfermedad.
Cuando nos curamos, nos enorgullecemos de nuestra naturaleza.
Cuando nos empeoramos, maldecimos la torpeza del médico.
Si el médico es joven, decimos que no puede tener experiencia. Si es viejo, que no debe estar actualizado.
Si sabemos que va al teatro, que no se da tiempo para estudiar.
Si no sabe nada de teatro, que es un unilateral que desconoce la vida.
Si se viste bien, que quiere nuestro dinero para lujos.
Si se viste mal, que no trabaja porque no sabe nada.
Si viene varias veces, pensamos que acrecienta las visitas porque quiere
aumentar sus honorarios.
Si viene pocas, que abandona al enfermo.
Si nos explica lo que tenemos, que nos quiere sugestionar.
Si no nos explica, que no nos considera suficientemente inteligentes para entenderlo.
Si nos atiende enseguida, creemos que no tiene pacientes.
Si nos hace esperar, que no tiene método.
Si nos da el diagnostico de inmediato, que nuestro caso es fácil.
Si tarda en dárnoslo, que carece de ojo clínico.

El médico es el máximo pretexto de nuestra disconformidad.”

Dr. Florencio Escardó.