Hospital, 3 de la tarde. Llamada por altoparlante: politraumatismo en camino, se solicita la presencia de clínico y traumatólogo en rampa de guardia.
Clínica de guardia (o sea, yo) : responde al llamado y espera al paciente junto con los enfermeros y todo el equipo listo. Bueno, todo no: el traumatólogo no estaba.
Paciente que ingresa en ambulancia: politraumatismo por accidente vial, conductor de moto con casco. Traumatismo encéfalocraneano sin pérdida de conocimiento. Examen neurológico normal, examen físico: angulación extraña en fémur derecho.
Segundo llamado por altoparlante al traumatólogo. Nada.
Inicio la evaluación y atención del paciente. Solicito las radiografías de rigor, los análisis de laboratorio, indico analgesia y suero, tranquilizo al paciente y a su familia. Hago todo lo que me correspondía a mí y también lo que debió haber hecho el traumatólogo, que sigue sin venir.
Tercer llamado al traumatólogo. Cantan los grillos.
El cuarto llamado lo hago yo misma, pero a los gritos.
Aparece el traumatólogo de guardia: ambo rozado por el uso con botones entreabiertos a la altura de la panza. Se le ve el ombligo. Tiene lagañas post siesta, resaca post empastillamiento y la mirada muy, pero muy vidriosa. Se refriega los ojos, aparentemente encandilado.
Recibo los resultados del paciente: todo normal excepto la evidente fractura expuesta en fémur derecho.
Médica, dirigiéndose al traumatólogo zombie: -Che, ya evalué al paciente y todo lo que tiene es traumatológico, te lo cuento así vas a verlo…
Traumatólogo, despatarrado en el sillón de cuerina y hojeando el diario: -Mmm…seee. Bah, mejor pedile las placas antes.
Médica clínica, impaciente: -Obvio que ya se las pedí y también las vi. Están en la camilla con el paciente.
Traumatólogo, deslizándose hacia abajo en el sillón: -A ver? Traémelas.
Médica, caliente: -No soy tu secretaria. Andá a ver al paciente!!
Traumatólogo, distraído con el suplemeto Olé: -Ajá…bueno, llamalo al residente y que lo vea él.
Médica perdiendo la poca compostura que le quedaba: -Pero pelotudo, vos sos el traumatólogo de guardia! Hacete cargo!!
Traumatólogo: -Que lo vea el residente. ¿Ya le hiciste la historia?
(Aclaración: la historia clínica debe hacerla el médico que interne al paciente, según la patología que presente. O sea: en este caso, le tocaba al traumatólogo).
Médica: -Claro, tuve que hacer tu trabajo porque vos dormías mientras todos dábamos vueltas con tu paciente.
Traumatólogo: -Estaba ocupado.
Médica furiosa: -Durmiendo la siesta, estabas ocupado. ¡¡Sos un caradura!! Hoy todos tus pacientes los vimos los clínicos. Siempre hacés lo mismo, vago de mierda, pero se te va a acabar.
Traumatólogo, acomodándose en el sillón del estar y bostezando: -…
Médica con instinto asesino aflorando: -Vas a ver al paciente, sí o no??
Traumatólogo, cerrando los ojos: -…
Médica: -Mirá flaco, el responsable de este paciente sos vos. Lo ves ya mismo como corresponde o escribo en la historia que te pedí la interconsulta hace una hora y no viniste!
Traumatólogo, desperezándose: -Bue, ya voy.
(Ronquido).
El paciente, claro, no tiene la culpa. Así que le indiqué plan de analgesia para 24 horas, volví a verlo, hablé con su familia y amablemente les expliqué dónde podían encontrar al traumatólogo: durmiendo. Después, mientras los familiares se dirigían raudos a buscarlo, detallé prolijamente en la historia clínica las horas y minutos de cada una de las veces que llamé al traumatólogo y no vino.
A los dos minutos se escucharon gritos destemplados desde el estar médico donde el traumatólogo reposaba. Escuché hasta “yo te pago el sueldo, lacra”, y me fui a buscar un capuccino.
Estaba riquísimo.
Escrito por Lucia Ladra