Burocracia absurda

29 Noviembre 2008

Tengo un paciente que debió ser amputado después de un accidente de tren, hace diez años. En ese momento, y por la gravedad de las lesiones, se le realizó una biamputación infrapatelar (o sea, tiene las dos piernas cortadas un poco por debajo de la rodilla). Es joven, está desempleado, y camina con prótesis.

Hace poco vino a verme porque necesitaba cambiar las piernas, como él dice. Las prótesis están viejas, vencidas y rotas en el lugar donde calza el muñón: ya no le sirven. Y aunque es el Estado quien le provee las prótesis, y el paciente va a la misma oficina gris y deprimente hace años, y todos allí lo conocen y lo llaman por su nombre, igual le exigen un certificado que diga que no tiene piernas.

¿Estamos todos locos?? Los empleados que hacen el trámite, ¿son ciegos o solamente pelotudos? El tipo no tiene piernas, por dios, eso es obvio!! Y está obligado a llevar un papel que diga lo que cualquier imbécil puede deducir con sólo mirarlo.

Es un mal chiste, una pesadilla, una humillación tremenda y absolutamente evitable.

La burocracia, además de absurda, también puede ser obscena.


Ubicate un poco

17 Noviembre 2008

Fiesta de cumpleaños de X. Mucha gente, buena música, luces bajas, velas. Tomo una copa de buen tinto mientras compartimos una fondue de queso, charlando con amigos. Señor desconocido y comiendo como si fuera la última vez, que me mira en forma insistente desde la otra punta de la mesa.

De golpe se me viene al humo como tiburón que huele sangre.

Desubicado: -Che, me dijeron que sos médica, no?

-Sí (se viene el mangazo)

Desubicado: -Decime, tengo un dolor acá atrás, en la espalda, desde hace como un año, qué podrá ser?

(Naaaaaaaaah) -Muchas cosas. Un montón de cosas.

Desbicado: -¿Pero es grave?

(Ay, qué pesado. Y qué pelotudo) -Mirá, tendría que revisarte, hacerte unas preguntas, tal vez pedirte algún estudio…

Desubicado, muy predispuesto: -Bueno, dale, te respondo todo.

-Ok. Sacate la ropa.

Desubicado con cara de sorpresa: -Acá, en medio de la fiesta??

-Sí, acá. Ponete en bolas ya.

Desubicado con mala onda: -Es un chiste, no?

-No. Es la respuesta para boludos desubicados y aprovechadores como vos.

El tiburón se dio media vuelta y no volvió a dirigirme la palabra por el resto de la noche.

Después supe que anduvo diciendo que tengo mal carácter y que no soy buena médica porque no me gusta mi profesión y porque no quise contestarle una preguntita.

Matate, vampiro oportunista.


Cosas que odio

14 Noviembre 2008

Los pacientes que te tosen en la cara.

Los que no saben desvestirse para ser revisados (por dios, estamos hablando de gente adulta!)

Los que mienten enfermedades para obtener un certificado, y encima están convencidos de que te pueden engañar como si tuvieras 5 años.

Los que vienen con nenes que te revuelven los papeles, corren por el consultorio, pegan alaridos y te toquetean el sello.

Los que no se bañan antes de venir a la consulta y te calcinan el bulbo olfatorio con su olor a camembert rancio.

Los que apenas los tocás, saltan y se retuercen como poseídos (y no tienen un abdomen agudo, ni ninguna otra cosa grave, obvio).

Los que te guían la mano mientras estás palpando y recién empezás: ahí no, doctora, es un poco más allá, no, más allá…

Los desorientados en el tiempo. Vienen porque no menstrúan, les preguntás cuándo fue su último período y te contestan ah, ni idea, a ver…el Nacho ya había nacido…no, fue antes…mmm, no sé. O vienen porque tienen tos, y querés saber hace cuánto y te dicen: Y, no sé, mucho (como si fuera igual toser hace siete días que hace siete meses).

Los que te miran con cara de vaca que ve pasar el tren cuando les decís que se suban a la camilla. Y no se suben. ¿Te tengo que hacer upa, pelotudo?

Los que vienen a buscar recetas y te dicen: esa pastillita rosa, chiquita, esa que es para el corazón.

Los que se autoderivan a distintos especialistas. Van a tantos, y por tantas cosas distintas, que cuando llegan al clínico y los ves, querés matarte porque no entendés nada.

Los que te piden una receta de psicofármacos para el vecino, que es tan bueno.

Los hipocondríacos que todo el tiempo están seguros de que van a morirse esa noche.

Los que exigen una derivación a otro especialista cuando no es necesario en absoluto (roncha estúpida por picadura de mosquito, pero yo quiero ver al dermatólogo, esto puede ser grave).

Los que vienen con una bolsa de supermercado llena de estudios, la mayoría inútiles, no relacionados en absoluto con el resfrío pedorro que los hizo venir a esta consulta, o tan antiguos que tienen moho.


Daños oníricos

14 Noviembre 2008

Paciente varón, joven, entra al consultorio mientras revolea los brazos como un molino:

Médica: -Ehh…buen día…¿qué le pasa?

Paciente: -Primero me cayó un palo en el hombro. Así (y hace un gesto golpeándose). Después me pisó un camión. Tengo todo el brazo despegado.

Médica (yo se lo veo bien pegado): -¿Y cuándo fue el accidente?

Paciente: -No, no fue un accidente.

Médica: -Pero ¿cómo le pasó todo eso? ¿No me dijo que lo atropelló un camión?

Paciente: -No me pasó. Pero soñé que me pasaba, y mi esposa me dijo que como a veces los sueños son primonitores, tenía que venir al médico.

Médica: -Pero a usted, ahora, ¿le duele algo?

Paciente: -No. Pero seguro me va a doler.

Médica (ajá): -Y qué le parece que hagamos? ¿Pedimos unas radiografías por las dudas?

Paciente: -Eso! Radiografías! Muchas, por favor.

Médica: -Sí, un montón de radiografías. Y cuando las tenga, se las lleva al traumatólogo y le cuenta lo que me contó a mí.

 

Tomá de nuevo, traumatólogo turro.


El bello durmiente.

9 Noviembre 2008

Guardia en alerta, la ambulancia avisa por radio que trae un paciente en coma. Varón, 60 años, sin familiares que lo acompañen: imposible conocer antecedentes. El examen físico era normal y también los análisis básicos de sangre. Eso descartaba varias cosas, pero todavía quedaban muchos diagnósticos posibles.

De golpe, y en medio de la actividad febril de médicos y enfermeros, el señor abrió los ojos y empezó a insultar a todos mientras trataba de levantarse y revoleaba los ojos. Parecía Linda Blair en El Exorcista.

Señor ex comatoso: -Pero qué es esto, qué barbaridad…esto es un hospital???? ES UN HOSPITAAAAL???? Por dios, me muero, sáquenme de acá, policía, POLICÍAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!

Residente a cargo, muy nervioso: -Señor, quédese tranquilo, lo trajo la ambulancia que llamó su vecino. Usted estaba en coma y él se asustó y llamó a la ambulancia.

Señor ex comatoso, violento: -Pero qué ambulancia ni qué ocho cuartos!!! Me quiero ir a mi casa, estoy perfectamente bien!! Sáquenme de acáaaaaaaaaa!!!Les voy a hacer un juicio, hijos de la gran puuuuuuutaaaaaaaaaaaa!!! Y VOS, SOLTAME YA, PELOTUDO!!!

El residente me mandó llamar, desesperado. El paciente se agitaba, se ponía morado, insultaba a medio mundo a los gritos, quería irse.

Fui a verlo. Mientras me acercaba se escuchaban su tremendos alaridos.

Médica: -Bueno, señor, quédese tranquilo que ya se va. Usted tiene razón, esto es una barbaridad, debería estar en su casa, mire lo saludable que está. Le hago una preguntita: usted tuvo alguna visita femenina antes de aparecer en este hospital?

Señor ex comatoso, desconcertado:- Ehhhhhh, no me acuerdo, me parece que sí…y eso qué carajo le importa??

Médica: -Era alguien que usted conociera?

Señor ex comatoso: -Mmm…no…era una chica de esas, de la calle…creo, no estoy seguro.

Médica: -Piense bien.

Señor ex comatoso: -Sí, una chica vino a mi casa, pero después no me acuerdo nada. POLICÍAAAAAAAAAAAAAA!!! SÁQUENME DE ACÁAAAAAAA!!!

Médica: -En cinco minutos lo dejamos ir, señor.

Residente, mirándome asustado: -Doctora, de verdad lo dejamos ir así, sin hacerle estudios? ¿No lo internamos??

Médica: -Latorre, quédese tranquilo. Cuente en su reloj cinco minutos y el paciente estará durmiendo otra vez como un bebé. Ahí sí lo internamos y le hacemos todo lo que haya que hacerle.

Residente: -¿Por qué en cinco minutos? (alaridos de fondo del señor que se quería ir)

Médica: -Porque ese es el tiempo que va a durar el efecto del antídoto que le di. El señor fue víctima de una viuda negra, lo doparon y le afanaron todo. Cuando vuelva a la casa no va a encontrar ni al loro.

Señor ex comatoso, furibundo: -DOCTORAAAAAAAAAA, venga acá ya mismooooooooo!!!!!!!!! Doctora..doc…zzzzzZZZZZZZZZZZZZZZZZ.

Y el señor se durmió. Por la mañana le contamos lo que pensábamos que había pasado. Puteó en arameo.

Amo el flumazenil.