Juárez me saca de quicio. Es uno de los enfermeros que comparte mi turno y me persigue por los pasillos del hospital soplándome la nuca, escupiendo galletita, preguntándome idioteces. Me interrumpe mientras hablo con los pacientes, me cuenta chismes vergonzosos y habla demasiado sobre su vida personal.
Mi vida se transforma en un infierno cuando lo tengo cerca.
Cuando dejo la guardia él se queda hasta el día siguiente, y en el medio siempre se las ingenia para llamarme por lo menos dos veces por cuestiones que él considera de lo más urgentes.
La última fue ayer a las once de la noche:
Yo: -¿Qué pasa, Juárez? Me fui hace media hora y estaba todo tranquilo…
Juárez: -Le dije al señor Forteza que se quedara lejos de Choque, porque a esos dos les veo intenciones poco santas.
Yo: -¿Qué?
Juárez: -Sí, se miran con cariño.
Yo: -¿Y me llamás para eso? ¿Vos enloqueciste??
Juárez:-Bueno, doctora, es que me parece que son medio raritos…
Yo: -Ahhh, ¿son verdes, tienen 4 brazos y antenas en la cabeza?
Juárez: -No, no, son medio homosesuales.
Yo: -¿Y qué carajo te importa??
Juárez: -Bueno, esto es un hospital, y…
Yo: -¿Pero a vos qué te importa? Decímelo, por favor: ¿sos del Opus Dei, acaso?
Juárez: -Ay, no, yo tengo otro gremio, cuál es el opudel? (no puede ser tan bruto)
Yo: -No importa. Dejá en paz a los pacientes que ya es bastante malo estar internado. ¿Me llamaste para eso??
Juárez: -Pero doctora, es importante, si hacen triqui triqui se alborota todo y este es un lugar que tiene que estar ordenado…
Yo: -Pero por dios del cielo, dejá tranquilos a los pacientes y dedicate a hacer tu laburo!!!
Juárez: -Bueno jefa, si pasa otra cosa la llamo.
Yo: -No soy tu jefa y no se te ocurra llamarme de nuevo, Juárez, que para eso está el médico de guardia!!
Juárez: -Usté anda muy nerviosa, doctora…
Llego al día siguiente y encuentro varias notas dirigidas a mí. Muchas notas. Están escritas en distintos papeles, con resaltador colorado y mucho subrayado, pegadas en la heladera de la medicación.
“El señor Garglione se precentó a noche y tenía un discurso disosiado y raro, pero no estaba pertenso” (ajá…pertenso)
“Cacchiuzo vino a pedir más antianalgésicos porque le duele el codo” (claro, tenía poco dolor y quería tener más)
“Tarragán no quizo enema” (lo entiendo perfectamente, yo tampoco querría)
“Forteza y Choque andan cariniosos entre sí” (y dale!!!)
“La diabetis de Marcos está mal, tenía 690 de glusemia pero lo dejé que durmiera porque tenía sueño” (no era sueño, subnormal: era un coma diabético)
“Mire la pierna de Benítez porque no me gusta, aunque esta mañana lo vio el sirujano vacular y dijo que a él sí” (claro, el especialista que lo evaluó es un nabo que no sabe nada y vos, el as de la cirugía vascular)
“La farmasia se está quedando sin remedios” (y qué querés que haga?? No tenés supervisor??)
“Ramírez hizo caca catorse veces seguidas pero no sé si es diarrea, le quise preguntar pero respiraba raro y después se durmió, por favor pregúntele a él” (no creo que pueda responderme, va a estar muerto)
Al rato llega Juárez. En cuanto entra al office, se me abalanza.
Juárez: -Leyó lo que le dejé?
Yo: -Claro, Juárez. Todo.
Juárez: -Está haciendo las recetas que faltan?
Yo: -No, estoy firmando dos certificados de defunción.
Juárez: -Le voy a decir la verdad: a mí lo que más me preocupa es lo de Forteza y Choque, porque la homosesualidá es una enfermedad. Dígame, usté conoce algún tratamiento que la cure? Esa enfermedad es terrible…y mire si es contagiosa?
Escrito por Lucia Ladra
Escrito por Lucia Ladra
Escrito por Lucia Ladra