Enfermero botón

29 Octubre 2008

Juárez me saca de quicio. Es uno de los enfermeros que comparte mi turno y me persigue por los pasillos del hospital soplándome la nuca, escupiendo galletita, preguntándome idioteces. Me interrumpe mientras hablo con los pacientes, me cuenta chismes vergonzosos y habla demasiado sobre su vida personal.

Mi vida se transforma en un infierno cuando lo tengo cerca.

Cuando dejo la guardia él se queda hasta el día siguiente, y en el medio siempre se las ingenia para llamarme por lo menos dos veces por cuestiones que él considera de lo más urgentes.

La última fue ayer a las once de la noche:

Yo: -¿Qué pasa, Juárez? Me fui hace media hora y estaba todo tranquilo…

Juárez: -Le dije al señor Forteza que se quedara lejos de Choque, porque a esos dos les veo intenciones poco santas.

Yo: -¿Qué?

Juárez: -Sí, se miran con cariño.

Yo: -¿Y me llamás para eso? ¿Vos enloqueciste??

Juárez:-Bueno, doctora, es que me parece que son medio raritos…

Yo: -Ahhh, ¿son verdes, tienen 4 brazos y antenas en la cabeza?

Juárez: -No, no, son medio homosesuales.

Yo: -¿Y qué carajo te importa??

Juárez: -Bueno, esto es un hospital, y…

Yo: -¿Pero a vos qué te importa? Decímelo, por favor: ¿sos del Opus Dei, acaso?

Juárez: -Ay, no, yo tengo otro gremio, cuál es el opudel? (no puede ser tan bruto)

Yo: -No importa. Dejá en paz a los pacientes que ya es bastante malo estar internado. ¿Me llamaste para eso??

Juárez: -Pero doctora, es importante, si hacen triqui triqui se alborota todo y este es un lugar que tiene que estar ordenado…

Yo: -Pero por dios del cielo, dejá tranquilos a los pacientes y dedicate a hacer tu laburo!!!

Juárez: -Bueno jefa, si pasa otra cosa la llamo.

Yo: -No soy tu jefa y no se te ocurra llamarme de nuevo, Juárez, que para eso está el médico de guardia!!

Juárez: -Usté anda muy nerviosa, doctora…

Llego al día siguiente y encuentro varias notas dirigidas a mí. Muchas notas. Están escritas en distintos papeles, con resaltador colorado y mucho subrayado, pegadas en la heladera de la medicación.

“El señor Garglione se precentó a noche y tenía un discurso disosiado y raro, pero no estaba pertenso” (ajá…pertenso)

“Cacchiuzo vino a pedir más antianalgésicos porque le duele el codo” (claro, tenía poco dolor y quería tener más)

“Tarragán no quizo enema” (lo entiendo perfectamente, yo tampoco querría)

“Forteza y Choque andan cariniosos entre sí” (y dale!!!)

“La diabetis de Marcos está mal, tenía 690 de glusemia pero lo dejé que durmiera porque tenía sueño” (no era sueño, subnormal: era un coma diabético)

“Mire la pierna de Benítez porque no me gusta, aunque esta mañana lo vio el sirujano vacular y dijo que a él sí” (claro, el especialista que lo evaluó es un nabo que no sabe nada y vos, el as de la cirugía vascular)

“La farmasia se está quedando sin remedios” (y qué querés que haga?? No tenés supervisor??)

“Ramírez hizo caca catorse veces seguidas pero no sé si es diarrea, le quise preguntar pero respiraba raro y después se durmió, por favor pregúntele a él” (no creo que pueda responderme, va a estar muerto)

Al rato llega Juárez. En cuanto entra al office, se me abalanza.

Juárez: -Leyó lo que le dejé?

Yo: -Claro, Juárez. Todo.

Juárez: -Está haciendo las recetas que faltan?

Yo: -No, estoy firmando dos certificados de defunción. 

Juárez: -Le voy a decir la verdad: a mí lo que más me preocupa es lo de Forteza y Choque, porque la homosesualidá es una enfermedad. Dígame, usté conoce algún tratamiento que la cure? Esa enfermedad es terrible…y mire si es contagiosa?


Rengo de a ratos

26 Octubre 2008

Paciente: -Yo soy un caso complicado, doctora.

Médica (uh, qué mal empezar así) -¿Qué le pasa?

Paciente: Tengo ardor en las piernas, dolor en los huevos, se me hacen bolas acá, en las piernas…

Médica (“los huevos” no se dice): - ¿Cómo bolas en las piernas? ¿Calambres?

Paciente: -No, no; bolas, el calambre se va en seguida pero esas bolas me duran mucho.

Médica: -¿Y el dolor en los testículos?

Paciente: -No, eso fue hace mucho.

Médica: -¿Y se hizo ver por ese dolor?

Paciente: -No, no le iba a andar mostrando las partes a cualquiera…

Médica (mirá vos, así que sos delicado): -¿Y qué más siente, señor?

Paciente: -Camino como que tengo este pie más corto, así, ¿ve? (y renguea rapidísimo por todo el consultorio)

Médica: -Sí, veo. ¿Pero cuándo le pasa eso? Porque ahora no le está pasando, usted entró caminando normalmente…

Paciente: -Y ahora, me pasa!!

Médica: -Ah, ya entiendo: le agarra renguera súbita.

Paciente: -Sí, de golpe. Mire: ahora se me pasó al otro pie, como que se me acortan las piernas.

Médica: -Sí, veo.

Paciente: -¿Qué tengo, doctora? ¿Es grave?

Médica: -Usted tiene renguera alternativa. Lo derivo ya mismo para que vea al traumatólogo. Su caso le va a resultar de lo más apasionante.

Paciente: -¿Tengo que sacar turno?

Médica (mjejeje): -No, vaya ahora mismo, por guardia.

Aclaración: un traumatólogo conocido le dice a todos sus pacientes: vea a la médica clínica, ella sí que se lo va a resolver, es moooy buena!!!

Tomá, vago hijo de puta. Entretenete.


Naturaleza viva

25 Octubre 2008

Paciente obeso, con olor a vino.

Paciente:-Tengo un malestar estomacal.

Médica: -Ajá. ¿Desde cuándo?

Paciente: -Hace dos días que estoy así. Me clavé cinco choris en la costanera, jojojo.

Médica (ah, qué fino)

El hombre deja escapar una especie de silbido finito por la boca: pfffffffffffffff

Paciente: -Ay, disculpe, jojo, no me puedo retener.

Médica: -Ajá. ¿Y qué más siente?

Paciente: -¡¡¡BEEEEEEEEEEEERRRRRRRRRRRRRRRRRRRRPPPPPPPPPPPPPPP!!!

Médica, repugnada y atónita: -Qué suerte que además no tiene gases, señor.

Paciente: -Mmseeee…jojojojo, igual, justo eso quería mostrarle; me parece que estoy por erupcionar en cualquier momento.

(Ojalá explotes como el Vesubio, asqueroso de mierda)


Un traductor ahí

24 Octubre 2008

Paciente norteña, lengua madre: quechua. Interrogatorio dificilísimo.

Médica: -¿Qué le pasa, señora?

Paciente: -Añajptupi tamañitu tkchiqui (señalándose la cintura)

Médica: -¿Cómo dice? ¿Le duele ahí?

Paciente: -Titichite hitullimanche ta llimehuanti.

Médica, desesperada: -Ay, no le entiendo, dígame despacito.

Paciente: -Huallumpuyu tachapanga tchetitu mucho mamani!!! (haciendo gestos con los brazos, como nadando)

Médica, sudando a mares: -Disculpe, pero no entiendo. ¿Que algo le duele hace mucho? ¿O que le duele mucho algo?

Paciente: -Chañaipayacan huellembu ñañi condoriqui.

Médica: -A ver, señora, usted vino con alguien? ¿Hay alguien que pueda ayudame a entenderla?

Paciente: -Caro allá.

Médica: -¿Qué cosa? ¿Caro?? ¿Adónde???

Paciente: -Hullenchu machu.

Médica, con temblor fino en las manos: -Ay, no puedo. No le entiendo nada.

Paciente: -Vó me dái 10 pesos?


Error geográfico

19 Octubre 2008

Paciente: -Tengo diarrea y me duele el intestino grueso.

Médica: -A ver, vamos a revisarlo.

Lo reviso y lo palpo: abdomen blando, depresible, indoloro, no hay signos de irritación peritoneal, ruidos hidroaéreos algo aumentados.

Paciente: -No, no me duele.

Médica: -Me dijo que le duele el intestino grueso, pero ahora no siente dolor cuando lo palpo.

Paciente: -Es que ahí no me palpó.

Médica: -Palpé toda la panza y no me dijo que sintiera dolor, ni sentí nada fuera de lo normal…

Paciente: -Es más abajo.

Médica: -¿Adónde? El intestino grueso está en su panza.

Paciente: -Ah, entonces lo que me duele es el culo, nomás.


La quiero de nuevo

19 Octubre 2008

Paciente: -A mí me sacaron la víscula.

Médica: -¿Hace mucho?

Paciente: -Sí, como 20 años. No me quiero ni acordar, me hago una malasangre…

Médica: -¿Por qué?

Paciente: -Porque desde ahí nunca anduve bien. Ya no fui el mismo.

Médica: -Pero qué pasó, ¿tuvo complicaciones después de la cirugía?

Paciente: -Yo no sé si son complicaciones. Lo que pasa es que ahora el que tiene que cargar toda la bronca es el hígado. ¿Me puede hacer una orden para que me pongan la víscula  de nuevo?

Médica:-No, no se puede. Pero enójese menos así no sobrecarga tanto al hígado, pobre.

Paciente: -Tiene razón. Voy a hacer eso.


No encuentro el desodorante

12 Octubre 2008

Guardia del hospital, domingo, 3 de la mañana. En la sala de espera hay un hombre de unos cincuenta años acompañado por una mujer. Parecen un poco borrachos. Los hago pasar al consultorio, pregunto quién es el paciente y el hombre dice que es él. Ambos sonríen y no logro entender qué mierda vienen a hacer a la guardia dos personas sonrientes y copetinadas a esta hora.

Paciente: -Vinimos porque tuvimos un pequeño inconveniente.

Médica: -Ajá. Cuénteme, por favor (sí, ardo en deseos de saber qué te trae a la guardia a esta hora y con esa cara)

Paciente: -Bueno, resulta que estábamos jugando…usted me entiende.

Médica: -¿Jugando?

Paciente: -Divirtiéndonos un poco.

Médica: -¿En una fiesta?

Paciente: -Bueno, fiesta no, pero pasándola bien.

Médica: -¿Y entonces?

…silencio del hombre.

Esposa: -Doctora, a nosotros nos gusta variar, ¿vio?

Médica: -¿Pero qué fue lo que pasó? (lo  que menos me importa en el universo es tu vida sexual).

Esposa: -Es que se le perdió el desodorante.

 Médica: -¿Cómo que se le perdió?

Esposa: -Sí. Se lo puse en la cola y se le fue para dentro. Hace una hora que estamos tratando de sacarlo, pero no pudimos.

Médica: -Bueno, lo voy a revisar a ver si lo encuentro; si no sale por donde entró, voy a tener que llamar al cirujano.

Lo reviso y del desodorante perdido, ni noticias. Pero en el abdomen, a la altura del hipogastrio, noto algo tenso. Le pido a un compañero que despierte al cirujano y le cuente el caso. Mientras esperamos, el paciente dice:

-Le juro que es la primera vez que me pasa.

Médica: -Está bien, señor, no se preocupe.

El cirujano llega a los 10 minutos, con la almohada pegada. Cuando entra al consultorio, dice:

-Pero Fernández,  ¿otra vez se le perdió el Axe???

 

Hay gente pelotuda, indudablemente.


Medicina digitalizada

11 Octubre 2008

Ofelia es una señora de 90 años con muy buena salud, a la que atiendo regularmente desde hace un tiempo. Tiene un turno para hoy, pero cuando abro la puerta de la sala de espera, veo a su hijo, un señor mayor que vive con ella.

Médica: -¿Qué le pasa a Ofelia que no vino?

Hijo de Ofelia: -Ella está bien, pero tiene un problemita y por vengo a consultarla.

Médica: -Bueno, dígame.

Hijo de Ofelia: -Ay, no sé cómo decirle esto.

Médica: -Pero pasa algo grave?

Hijo de Ofelia: -El tema es que a mamá le duele atrás.

Médica: -Atrás, adónde exactamente? ¿La espalda, el tórax?

Hijo de la paciente, ruborizándose: -Atrás, doctora. Le salió algo atrás.

- Bueno, yo a necesitar que la traiga para poder revisarla…

- No hace falta, doctora: yo le muestro.

Saca del bolsillo una cámara digital, la enciende y me muestra una foto de las ancianas nalgas de Ofelia, en primer plano y con un grano.


Me voy de cuerpo

9 Octubre 2008

Paciente cuarentón, ansioso, verborrágico y movedizo. Se lo veía sano y enérgico. Se sienta frente a mí y dice:

Paciente: – Hola. Quiero que me firmes el papel por la discapacidad.

Médica: – Bueno, a ver. No nos conocemos, y como es la primera consulta, vamos a hacer la historia clínica.

Paciente: – No, no, yo sólo quiero el papel.

Médica: -(Ufff) - Hacemos la historia clínica y lo vemos. ¿Usted tiene alguna discapacidad? ¿Qué es lo que le pasa?

Paciente: – Y, ¡me pasa que yo tengo 3.000 kilómetros encima!

Médica: – (Quéeee??) ¿Cómo dice??

Paciente: – Que tengo 3.000 kilómetros encima. Que caminé eso.

Médica: -¿Pero cuándo, señor?

Paciente: – Hace 10 años.

Médica: (Naaaaaah)  -Y cuál es su problema?

Paciente: – Y, ¡ese! ¿Te parece poco?

Médica: (No. no puede ser) – Pero no entiendo qué le pasa, ¿tiene alguna lesión ahora?

Paciente, canchero: – Eso es lo que quiero que vos me digas.

Médica: (pero estamos todos locos??) -Señor, necesito revisarlo, hacerle algunas preguntas…

Paciente: – Mirá,  yo camino y las piernas se me ponen duras, como piedrassssssssss, viste?. Y cuando camino mucho, me voy de cuerpo así, para atrás. Te muestro.

El paciente camina dos pasos y se arroja de culo al piso. Después se levanta como si nada, y me dice:

-¿Viste? ¡Me voy de cuerpo!!


Diario de un mal día

9 Octubre 2008

Anoche me dormí a las 3 am. Tenía que levantarme a las 7 de la mañana para ir a la clínica. Una acidez brutal, sumada a un dolor desgarrador en el esófago, sólo me permitieron una duermevela de lo más irrritante. En el medio me levanté para tomar un vaso de leche, uno de Mylanta, un Reliverán, un antiespasmódico, medio kilo de helado, y también me levanté para chupar un hielo, para sacar a los perros, y un rato después, para entrarlos porque llovía.

Mi humor, claro, iba empeorando en cada una de esas excursiones.

Pero lo peor estaba por llegar.

Llegué a la clínica y los primeros pacientes pasaron prolijos y tranquilos. El último paciente, que tenía turno a las 13.30 hs, había faltado sin avisar (eso es siempre un placer) y como me atrasé un poco, a las 14 hs estaba lista para irme. Cierro el consultorio y cuando me despido de la secretaria, me dice:

- Doctora, está la paciente de las 13.30.

Miré a la mujer, acompañada por un hombre que llevaba en la mano una bolsa de supermecado repleta de papeles. Me bajó la presión cuando vislumbré que eran parvas de estudios para mostrarme.

- Señora, va a tener que pedir otro turno porque me estoy llendo.

La mujer revoleó los ojos: – ¿Pero cómo? ¿Por 20 minutos tarde no me va a atender?

- Media hora, señora. Y no, no puedo atenderla porque tengo pacientes citados en  otro lugar .

- Pero no le cuesta nada…son nada más que 20 minutos de demora…

- Media hora, señora. Si la atiendo igual, llego tarde al otro trabajo donde estarán esperándome otros pacientes que llegaron puntuales. Y además, me cuesta, porque mi tiempo vale tanto como el suyo. Y usted me lo hace perder.

Marido de la señora, mirándome con cara de furia: – ¡Esto es inaudito!

-No lo entiendo, señor. ¿Usted quiere decir que puede llegar a la hora que se le antoja, y que yo tengo que atenderlo igual?

Paciente, viendo que por ahí no llegaban a buen puerto: -Doctora, yo necesito que me vea unos estudios nada más (y levanta la bolsa de Coto), porque me tengo que operar. Además, ¡tanto lío por 20 minutos!

- Media hora, señora. Y no la voy a atender porque usted tiene que llegar 15 minutos antes y no 15 después, porque en este lugar me pagan por hora, porque yo mi tiempo no lo regalo y porque llegar tarde es una falta de respeto.

La mujer y el señor, furibundos: -¡Vamos a hacer una queja! ¡La vamos a hacer despedir!

- Hagan la queja que más les guste. Igual no los voy a atender. Y si quieren, para saber el valor de media hora, traten de entrar al teatro con la función empezada y explíquenle al acomodador, a los actores y al público que ustedes tienen el derecho de llegar cuando se les ocurra. Seguro que los dejan pasar y todo.

Señor, largando espumarajos por la boca: – ¡Pero eso que usted dice es una barbaridad! ¡Está comparando el teatro, que es algo comercial, con la medicina!

- Señor, se equivoca: además de una vocación, la medicina es un trabajo como cualquier otro. Seguramente usted cree que yo me recibí para estar a disposición de gente mal educada y prepotente como ustedes. Y que tengo que sacrificarme. Si quisiera eso, me compraría un látigo y me flagelaría, pero no es el caso. ¿O acaso cree que vivo de hacer favores?

Y me fui.

No les voy a decir que se me pasó el malhumor, pero el resto de la tarde anduve mucho más tranquila.